Turismo de RD: más que sol, playa…y romo

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

República Dominicana se ha convertido en el segundo destino turístico del continente americano, y uno de los más importantes del mundo. Un verdadero logro, que ha convertido ese sector en el principal pilar de nuestra economía.

Pero nos hemos concentrado en una oferta turística básica: sol, playa, todo el alcohol que puedas tomar y toda la comida que puedas comer.

Hemos dejado de lado nuestras riquezas culturales, históricas y antropológicas. Poseemos muchos vestigios de historia aborigen, la mayoría desconocidos, y en muchos casos abandonados. Un ejemplo de esto son las cuevas del Pomier, que luchan por sobrevivir ante el abandono y la voracidad minera.

Tampoco vendemos nuestra historia colonial, siendo el primer asentamiento europeo del Nuevo Mundo. Aquí tenemos tantas cosas que son “las primeras”. También vivieron en nuestro suelo muchos de los personajes más emblemáticos de la historia colonial: Cortés, Pizarro, Magallanes… por sólo mencionar algunos.

Tenemos incluso aquí los restos de uno de los personajes más trascendentes de la historia universal: el almirante Cristóbal Colón. Cuya tumba es uno de los monumentos funerarios más impresionantes de la historia moderna, construido con el aporte de países latinoamericanos.

Y qué decir de nuestras riquezas naturales. Poseemos la montaña más alta del Caribe insular, el pico Duarte; y uno de los puntos más bajos de Centroamérica, el lago Enriquillo, que además posee aguas hipersalinas.

Somos buenos en el turismo, pero podemos ser mejores. Diversificar nuestra oferta, para atraer a un público más diverso. Sin debilitar lo que ya tenemos, desarrollar otras opciones.

Tenemos la oportunidad de fortalecer un turismo de más calidad, que impacte de manera positiva más directa a las comunidades donde se desarrolla.
En República Dominicana tenemos tanto, que a veces no nos damos cuenta de todo lo que tenemos.