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Trump juega a ruleta rusa: Venezuela no es Granada ni Panamá

Siguiendo la política del Gran Garrote “A Dios rogando y con el mazo dando”, iniciada en los albores del siglo XX por él republicano Theodore Roosevelt, (1901-1909), con la cual invadieron Haití, República Dominicana, Nicaragua, Hondura, en Guatemala derrocaron el gobierno de Jacobo Árbenz, intervinieron en Cuba con un grupo de mercenarios, derrocaron el gobierno constitucional del Profesor Juan Bosch, lo mismo hicieron en Chile con Salvador Allende y decenas de actos conspirativos y sediciosos contra gobiernos legítimamente elegidos, la administración Trump amenaza a la República Bolivariana de Venezuela, con intervenirla para derrocar y apresar al presidente Nicolás Maduro.

Es la misma política con otra tonalidad que justificó y propicio en el año 1883 la invasión ordenada por gobierno de Ronald Reagan a la pequeña Granada con una superficie de 344 km² y una población de 112,003 habitantes, para derrocamiento del Gobierno de Hudson Austin, después del asesinato y la desaparición de Maurice Bishop, al que vincularon con régimen socialista de Cuba.

Fue un enfrentamiento bastante desigual, una relación de cinco a uno, 1,300 soldados de Granada contra 7,300 infantes de marina estadounidenses, lo que a ojo de buen cubero era un combate donde los contrincantes libra a libra no salían, la diferencia era del cielo a la tierra.

En 1989 en gobierno de George Bush padre, también invadieron a Panamá que tiene una extensión 75, 517 km², con un ejército de 26,000 soldados de EEUU contra los 12,000 que tenía el estado istmeño, en una relación del dos por uno.

El argumento fue apresar al fanfarrón de Manuel Noriega que huyó raudo y veloz a buscar protección en la Nunciatura Apostólica de Panamá donde permaneció por un año antes de ser entregado a la fuerza de ocupación yankis y quien fuera antiguo colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en su lucha contra la revolución Sandinista de Nicaragua y como bagazo inservible acusado de estar ligado a los carteles de drogas colombianos.

Erigido mutuo propio, como los guardianes de la "Democracia" en occidente, los gobiernos estadounidense Republicanos y Demócratas aplicando la política diseñada por los halcones del Pentágono, intervienen en todas partes de mundo, en busca de consolidar y expandir sus dominios y sobre todo obtener pingües beneficios, sin importa si es aupando y sosteniendo la Guerra en Ucrania, el genocidio de Gaza o las provocaciones y agresiones del sionismo a sus vecinos árabes en especial a Irán y Libia.

Desde su retorno al poder el mitómano y excéntrico Donald Trump, ha aplicado una política de agresión en intimidación con sus vecinos del Norte y del Sur (Canadá y México), declarando a Cuba, Nicaragua y Venezuela cómo los responsables de la inestabilidad en América y el Caribe.

También manifestó su deseo de anexar a Groenlandia, convertir a Canadá en el estado 51 de la unión e incursionar en territorio mexicano bajo el alegado manido de combatir los carteles de las drogas, sustancia que le han servido con anestésico a la enferma sociedad estadounidense situada entre las principales consumidoras del mundo que según estimaciones de las Naciones Unidas y la propia agencia antidrogas estadounidenses (DEA) está entré un 40% a un 50% del consumo mundial.

Ahora su objetivo es la República y Bolivariana de Venezuela por sus riquezas y como no han podido por las vías democráticas desplazar al Chavismo donde todos sus adláteres han sido derrotados y como acusación de Comunista está muy desgastada, la nueva historieta es el terrorismo y el narcotráfico, usados como pretexto para agredir e intervenir en los países que no le son afines.

Pero Venezuela ni Granada tampoco Panamá, ni en tamaño, población, fuerzas de defensas y un pueblo dispuesto a defender sus conquistas con uñas y dientes Venezuela tiene una extensión de 916 445 km², con una población de 26 458 853, más grande que Granada 2,644 veces y que Panamá 12 veces.

Tienes unas fuerzas armadas se superan los 300 mil soldados; una reserva mayor con de 430 mil efectivos y sobre todo una aguerrida Milicia Bolivariana de más 4 millones de hombres y mujeres listo para defender la soberanía y la independencia de su país; lo que evidencia que estamos entre pesos pesados y el combate no sería tan desigual como los de Granada y Panamá

A eso se agrega la solidaridad de los pueblos latinos americanos que condenamos cualquier tipo de injerencia en los asuntos internos de un país como lo señala la Carta de la OEA, que en su Artículo 19, que establece "Que ningún Estado miembro tiene derecho a intervenir directa o indirectamente, por ningún motivo, en los asuntos internos o externos de otro Estado. Este principio prohíbe la fuerza armada y cualquier otra forma de injerencia que atente contra la personalidad del Estado, sus elementos políticos, económicos y culturales" y la carta de las Naciones Unidas en su artículo 2.7 estipula "Que la organización y sus Estados miembros no deben intervenir en asuntos que sean esencialmente de la jurisdicción interna de otro Estado".

La presencia de naves de Guerra y una cantidad indeterminada de tropas de la armada de EEUU , en costa Venezolana en la llamada zona contigua que exceden las 12 millas náuticas que limitan su territorio, es una provocación injustificable y violadora de la soberanía de ese pueblo hermano y una grave amenaza a la paz de la región por el gobierno neonazi de Donald Trump, que debe ser condenada y repudiada por todos los pueblos de Latino Americana y el Caribe por lo funesto y trágico que eso representa.

Esperemos que el despliegue de fuerzas estadounidenses frente a las costas venezolana no pase de un simple amáraco, una bravuconada del irascible Donald III que en su megalomanía está llevando a la humanidad por el mismo camino que lo llevo Hitler hace 86 años, con los mismos argumentos y persiguiendo los mismos fines y muy probable con los mismos resultados más de 60 millones de seres humanos muertos y medio mundo destruido.

Jugar a la ruleta rusa no es lo más aconsejable para Trump y los halcones del Pentágono que se saborean el rico manjar de las riquezas venezolanas, porque, aunque parezcan remotas posibilidades de cinco contra a uno, la causalidad tiene rango de categoría que se puede dar, y volarle la cabeza.

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