Trump empuja a sus aliados a un conflicto que no es de ellos

Freddy González
Freddy González.

En el estado de demencia que lo caracteriza y caminando al mismo compás por su condición de hermanos siameses con Netanyahu, sin consultar ningún aliado, la noche del pasado 28 de febrero, de forma subrepticia, artera, alevosa y criminal, iniciaron una acción militar sin ninguna declaración oficial de guerra contra el pueblo iraní, que dejó como resultado preliminar la muerte del líder del país Ayatollah Alí Jameneí y parte del Estado Mayor de las fuerzas armadas, incluyendo el ministro de defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur.

Además de daños en la población civil, como la muerte de casi doscientas niñas víctimas inocentes de esa acción, y varios centenares más; sobre todo de mujeres, niños y ancianos.

Como era de esperarse, la reacción iraní fue inmediata y contundente contra sus agresores y sus aliados comprometidos con ese acto criminal, echando por tierra los planes de Trump de una conquista del antiguo Imperio Persa, en cuestión de días y de un levantamiento popular en su apoyo.

Muy por el contrario, por la naturaleza de esa acción y por la fecha llevada a cabo, el mes sagrado del Ramadán, ha enardecido al pueblo iraní y a todo el mundo Islámico que se ha levantado para cobrar la ofensa cometida en su contra, hablando de que: "LAS PUERTAS DEL INFIERNO PERMANECERÁN ABIERTAS CONTRA EE. UU. E ISRAEL"

Por lo que ahora Trump, pretende involucrar a todos sus aliados de la OTAN y la Comunidad Económica Europea en una aventura que tiene al mundo en ascuas, en la que nadie puede predecir el resultado final, pero que si traerá graves consecuencias para la humanidad.

Ya algunos aliados europeos han corrido como perritos falderos a lamer la bota del amo, poniéndose a su disposición sin condiciones en un conflicto que no lo han provocado, ni es de ellos, y que seguro les traerá consecuencias negativas a sus pueblos.

Otros como el gobierno español del socialdemócrata Pedro Sánchez, se ha negado a prestar su país como base de apoyo a incursionar en ninguna acción militar contra otros países, amparándose en el acuerdo entre España y EE. UU. para las bases de Rota y Morón firmado en 1988; que en el capítulo 2 establece:

"España concede a los Estados Unidos de América el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este Convenio. Cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español”.

A esta posición de exigencia de respeto a lo pactado, la administración Trump responde amenazando, como es su costumbre, con tomar medidas contra el español, con la subida de aranceles, con la que ha presionado y chantajeado a todo el que no comulga sus planes de expansión y dominio neocolonial.

También, el primer ministro británico, Keir Starmer, reiteró que el Reino Unido no se unirá formalmente a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, si no existe una base legal y planificación sobre los objetivos.

Ningún país amante de la paz y partidario de la coexistencia pacífica entre los pueblos del mundo puede presentarse a hacerle el juego a la dupla Trump-Netanyauh en esta aventura militarista que está llevando al mundo al borde del precipicio, o peor aún, como dicen los líderes del islamismo radical: " A las puertas del infierno".

La guerra es un negocio de los grandes cárteles de la industria armamentista, sobre todo los estadounidenses.

Digamos no a la guerra y sí a la paz.