Trump advierte de un “Día D económico” contra Irán, pero Teherán conoce bien las sanciones

  • El expresidente estadounidense Donald Trump advirtió sobre la aplicación de un "Día D económico" contra Irán, una amenaza de máxima presión financiera ante la que Teherán se muestra cauto tras décadas de convivencia con severas sanciones internacionales.

Donald Trump
Donald Trump

NUEVA YORK .- Al acercarse a la marca de seis meses de guerra con Irán y ante la disminución de las reservas de armas clave, el gobierno del presidente Donald Trump está promocionando una campaña financiera demoledora contra Teherán, con la promesa de un “Día D económico” contra un país que, hasta ahora, ha resistido casi cinco décadas de duras sanciones estadounidenses.

Con pocos detalles, Trump anunció esta semana que Estados Unidos impondrá a Irán un nivel de guerra económica y aislamiento “sin precedentes”, con el objetivo de obligar a sus dirigentes a ceder ante las exigencias de poner fin a su programa nuclear y reabrir por completo el crucial estrecho de Ormuz a los petroleros y buques gaseros.

Esto refleja la cruda realidad a la que se enfrenta Trump, con una guerra cada vez más impopular que no parece poder terminar y a pocos meses de unas decisivas elecciones legislativas de medio mandato que determinarán si su Partido Republicano mantiene el control del Congreso. Ya sea por desesperación o por estrategia, el presidente está reorientando el poder de Estados Unidos en poner a Irán de rodillas mediante una campaña acelerada de sanciones contra uno de los países más castigados económicamente del mundo.

En respuesta a la amenaza, el ministro de Relaciones Exteriores iraní Abbas Araghchi publicó el viernes en X la historia de las sanciones estadounidenses contra Irán, diciendo: “Ya hemos visto esta película antes. La misma bravata. Diferentes amedrentadores”.

La reacción inmediata de los partidarios de una línea dura hacia Irán han sido los elogios y un llamado a la paciencia al tiempo que se pone en marcha la iniciativa. Otros analistas advierten que Trump se niega a aprender las lecciones de sus predecesores.

En una entrevista el jueves en la televisora CNBC, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ofreció un pequeño adelanto de lo que podría suceder al amenazar con sanciones secundarias a naciones y empresas que hagan negocios con la República Islámica.

No concretó quienes serán los objetivos en esta próxima fase de la “Operación Furia Económica” del gobierno, que hasta ahora se había centrado en entidades e individuos que compran petróleo a Irán o realizan operaciones bancarias con el país. China e India, sin embargo, son grandes compradores de petróleo iraní.

“Si insisten en hacer negocios con ellos, entonces el Tesoro de Estados Unidos y el gobierno de Estados Unidos desplegarán toda su potencia y fuerza contra ustedes”, advirtió Bessent. “Es hora de que nuestros aliados y el resto del mundo tomen una decisión”.

Algunos expertos ven “aguas inexploradas” que podrían obligar a Irán a ceder

A pesar de décadas de sanciones estadounidenses contra Irán, el gobierno de Trump sostiene que es sólo cuestión de tiempo y que golpear el objetivo económico adecuado llevará a Teherán a su punto de quiebre.

Richard Goldberg, quien coordinó los esfuerzos para ejercer presión diplomática sobre Irán durante el primer mandato de Trump, afirmó que las consecuencias de los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado, la guerra de este año y el bloqueo naval de Estados Unidos a puertos iraníes han creado la tormenta perfecta para una capitulación, algo que antes no existía.

“Creo que estamos viendo una estrategia, ya sea que tome poco o mucho tiempo, que busca en gran medida cambiar de manera fundamental el futuro del mundo al provocar el final de este régimen”, resaltó Goldberg, quien ahora trabaja en el centro de estudios de línea dura Foundation for Defense of Democracies (FDD) en Washington.

“Les pido cautela a todos —incluyéndome a mí, que he trabajado en sanciones, que he trabajado en guerra financiera— para tener la humildad de admitir que estamos en aguas inexploradas”, agregó.

Goldberg indicó además que la decisión de esta semana de los Emiratos Árabes Unidos —que antes era uno de los socios comerciales más importantes de Teherán— de suspender el comercio con Irán debido a un presunto ataque con misiles sólo aislará aún más al gobierno iraní.

Más allá del comercio de productos de fabricación nacional, los emiratíes habían ayudado a Irán a absorber parte del impacto de las sanciones mediante su centro de reexportación.

Atacar a aliados y socios tiene un costo

Dado que casi la totalidad de los sectores energético, financiero y de transporte iraníes están ya afectados por las sanciones estadounidenses, el objetivo de Trump parece ser aplicar sanciones secundarias a países —incluyendo aliados y socios— que no han cortado todos los vínculos con Irán, a fin de privar a la nación de cualquier ingreso que aún pudiera estar recibiendo.

En muchos sentidos, será una reedición de la campaña de “máxima presión” del primer mandato de Trump, que se ha intensificado durante el segundo para incluir acciones militares.

Pero, como Trump y sus aliados descubrieron durante su primer etapa en el gobierno, hacer cumplir sanciones secundarias sin perjudicar los intereses de Estados Unidos y provocar medidas recíprocas puede ser complicado. Hubo numerosos casos en los que el gobierno estadounidense otorgó exenciones de sanciones, en especial a naciones que dependen del petróleo iraní para cubrir sus necesidades energéticas.

“La estrategia de Trump se basa ahora en apuntar directamente a Teherán al obstaculizar sus puntos de contacto y su acceso al sistema financiero formal y a la economía internacional”, explicó Behnam Ben Taleblu, director sénior del programa sobre Irán de FDD. “Esto requerirá que el tema de Irán sea más importante en las relaciones bilaterales de Estados Unidos con países de Europa y Asia”.

Irán no ve “puerta abierta” al final de sanciones

Funcionarios y analistas iraníes han acusado al líder republicano estadounidense de dar bandazos con su último giro hacia la presión económica contra Teherán. Trump lleva tiempo ridiculizando a líderes anteriores que usaron las sanciones para limitar la capacidad de Irán de sufragar su desarrollo militar y nuclear.

En una publicación la semana pasada en X, Esmail Baghaei, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, escribió que el patrón de Washington de refugiarse en las sanciones cuando no quiere impulsar la diplomacia ha demostrado ser inútil.

“Irán ha demostrado durante décadas que no se dejará estrangular por estos estribillos manidos”, sostuvo. “El verdadero riesgo es que los políticos estadounidenses, aferrándose a este mal hábito, terminen estrangulando sus propias y últimas posibilidades de una salida menos humillante a una crisis creada por ellos mismos”.

Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group, dijo que la decisión del gobierno de Trump de llevar su propia política de “máxima presión” a nuevas cotas mediante la acción militar parece ignorar años de lecciones de política exterior de Estados Unidos que muestran que Irán no responde bien a la presión.

Si acaso, afirma, la última campaña económica sólo ha “endurecido la posición de Irán”.

“Creo que el punto ciego (de Trump) es el hecho de que lo único que el régimen iraní considera más peligroso que sufrir por las sanciones de Estados Unidos es rendirse a los términos de Estados Unidos”, comentó Vaez.

Además, señaló que el último año de diplomacia intermitente sólo ha empeorado la dinámica ya frágil entre los adversarios de larga data, y agregó que la falta de confianza de las autoridades iraníes en Trump y en sus mediadores ha creado una base insostenible.

“Creen que incluso si capitulan ante los términos de Estados Unidos bajo coacción económica, Trump moverá la portería y pedirá más”, agregó. “Y este es realmente el problema fundamental: la presión sin una puerta abierta es un ejercicio de inutilidad”.

Sobre el autor

AP