Tropezar veintitres veces con la misma piedra

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

La Asamblea General de la ONU pidió ayer una vez más el cese del embargo que mantienen los gobernantes de los Estados Unidos contra Cuba.

Dicen despachos de prensa que por vigésima tercera vez y de forma consecutiva, la ONU pidió el cese el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla, a lo cual solo se opusieron los solitarios Estados Unidos y el gobierno sionista de Israel. Hubo tres abstenciones.

Destacan los analistas internacionales la significación especial de la resolución de ahora, al tomarse en momentos en que crece la presión interna para que los gobernantes yankis reconsideren su política hacia Cuba.

El poderoso periódico “The New York Times” ha dedicado varios editoriales y ha pedido abiertamente levantar las sanciones contra Cuba. Un exgobernador de Florida, Charlie Crist, y la probable candidata presidencial Hillary Clinton se han expresado en ese mismo sentido.

Bruno Rodríguez, el canciller cubano, resaltó los sondeos de opinión que demuestran el respaldo creciente y mayoritario de los diversos sectores de la sociedad norteamericana al fin del oneroso embargo y a la normalización de las relaciones con Cuba.

El embargo daña a Cuba, pero daña también a Estados Unidos, sentenció el canciller y ya a lo largo del tiempo, el gobierno revolucionario cubano ha demostrado con la historia en las manos, cifra sobre cifra y papel sobre papel, los gravísimos perjuicios padecidos por el pueblo de la isla a causa de este embargo y las dificultades que encuentran sectores norteamericanos, deseosos de relacionarse o negociar con Cuba en condiciones de igualdad y respeto mutuo.

Pero el gobierno norteamericano sigue en el mismo error, chocando una y otra vez con la misma piedra y sin levantar los pies, por más achichonados que los tengan.

El presidente Barack Obama, titulado Premio Nobel de la Paz, mantiene invariable una medida agresiva hija de los tiempos de la Guerra Fría, y que por demás, no le ha dado ni le dará el resultado que dicen los norteamericanos que persiguen.

Es escandaloso ver al señor Ronald Godard, diplomático estadounidense en asuntos del hemisferio occidental ante la ONU, declarar después de una paliza diplomática y política como aquella, que su país mantendrá el embargo aunque el mundo opine lo contrario. Significa esto que el gobierno norteamericano seguirá chocando una y otra vez con la misma piedra.