Tras el rescate de parques, la vida vuelve a barrios Distrito Nacional
Espacios deportivos y recreativos en el Malecón y entorno buscan consolidar una ciudad más activa.Presupuesto. Falta de recursos es el reto que tiene el cabildo para impulsar mejoras.
Santo Domingo.-En los barrios del Distrito Nacional, el bienestar ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una experiencia cotidiana. Ya no se explica únicamente desde el discurso institucional: se camina, se comparte y se vive.
En parques que por años permanecian abandonados y fueron rescados por la Alcaldía, hoy coinciden adultos mayores que caminan al amanecer, niños que juegan bajo los áboles y familias que se reencuentran al caer la tarde.
La escena se repite en la urbe y refleja un cambio de enfoque en la gestión municipal: la ciudad asumida como una herramienta de salud, convivencia y calidad de vida.
Al asumir su gestión, la alcaldesa Carolina Mejía afirma ha colocado el bienestar urbano en el centro de la agenda pública, no como un programa aislado, sino como una visión transversal que articula ordenamiento urbano, espacio público, movilidad, inclusión social y sostenibilidad ambiental.
Para ella, el punto de partida es claro: “El bienestar urbano es lograr que la gente pueda vivir mejor donde reside”.
Su visión de ciudad saludable es aquella que cuida la vida cotidiana, que ofrece condiciones para moverse con seguridad, compartir y acceder a espacios dignos sin necesidad de recorrer largas distancias. La ciudad, explica, deja de ser un territorio hostil para convertirse en un entorno que acompaña y protege.

Del concepto a la calle
Esa visión se estructura a partir de cuatro pilares que han guiado la gestión desde 2020: Cercanía con la gente, orden, solidaridad e innovación.
No se trata solo de ejecutar obras, sino de diseñarlas con participación comunitaria, planificarlas con criterios de sostenibilidad y gestionarlas desde una lógica de innovación pública.
Bajo ese criterio surgió la estrategia: “La Ciudad que Respira”, concebida como modelo integral de recuperación y activación del espacio público. Parques, plazas y parques lineales han pasado de ser áreas subutilizadas o degradadas a convertirse en escenarios activos de la vida barrial.
En ellos hoy se hacen reuniones comunitarias, actividades culturales, ejercicios al aire libre y celebraciones familiares que fortalecen la convivencia y el sentido de pertenencia. La recuperación del espacio público, sostiene Mejía, ha tenido un efecto menos visible, pero igual determinante: La reconstrucción del tejido social. Cuando un parque vuelve a ser seguro, iluminado y funcional, la gente regresa, y por ende se reencuentra con su gente, y esa es una forma concreta y cotidiana de bienestar.
Deporte gratuito
La política municipal ha integrado la actividad física como parte esencial de la vida urbana. Jornadas deportivas, clases abiertas y actividades recreativas gratuitas contribuyen a que el ejercicio deje de ser una práctica exclusiva para convertirse en una experiencia colectiva, accesible y cercana a los barrios.
En paralelo, la ciudad es pensada para caminarse. Sosotiene que los senderos internos en parques y proyectos de peatonalización buscan facilitar la forma más básica y sostenible de movilidad: desplazarse a pie. Caminar en este contexto, no es solo transporte es salud física, bienestar mental y contacto social.
Cita que el frente marítimo de la capital con nuevos espacios deportivos y recreativos en el Malecón y su entorno buscan consolidar una ciudad más activa, abierta y conectada con los municipes, donde el espacio público se convierta en parte de la rutina diaria.
El arbolado urbano ha sido incorporado como una política pública de salud ambiental, especialmente relevante en una ciudad caribeña marcada por altas temperaturas. La siembra, de árboles el mantenimiento y gestión responsable de estos no solo embellecen, sino que reducen el calor, mejoran la calidad del aire y hacen más habitable el entorno.
Gestión referente
Este modelo de gestión se replica ya en otros municipios y centros educativos , reforzando el rol de la capital como laboratorio urbano y referencia en políticas de bienestar.
La inclusión atraviesa, desde la creación de un Departamento de Inclusión hasta la incorporación de criterios de accesibilidad universal en aceras, parques e intersecciones, la Alcaldía busca que el bienestar no excluya a nadie. Mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad forman parte del diseño urbano. Para Mejía, la accesibilidad no es un lujo, sino un derecho.
El reto: es cubrir la parte financiera ya que requieren recursos sostenidos y que se cumpla con el presupuesto establecido en la Ley 166-03.
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