Tránsito en RD: ¿infraestructura o gestión?

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

En nuestro país existe una cultura sistematizada de irrespetar las leyes de tránsito, que se traduce en desorden, taponamientos, accidentes y muertes.

En lo que va de año ya son cerca de quinientos los muertos, más del doble de las víctimas del Jet Set. Pero estos muertos no causan alarma, pues se han vuelto parte de la cotidianidad. Una “normalidad” que nos ha llevado a ocupar el primer lugar a nivel mundial en muertes por accidentes de tránsito.
Y posiblemente más alarmante serían las cifras de lesionados permanentes y discapacitados que resultan de esos accidentes. Pero esa es una cifra que ni se lleva.

Ojalá alguien hiciera un cálculo económico del costo que tiene esta situación. El costo para el sistema de salud, y el costo para el país, al salir esas personas del sistema productivo. Para que sepamos, en vida y dinero, lo que nos cuesta la falta de voluntad para hacer cumplir la ley, la cultura del desorden y la permisividad.

El tránsito, como muchas cosas en nuestro país, se arregla si sencillamente se cumple la ley. Aspirar a un país donde se respeten las normas puede parecer un sueño. Pero no dejo de soñar.