Toga nueva, reglas viejas

Carlos Salcedo
El abogado y escritor, Carlos Salcedo. Fuente externa

Hoy, si el calendario no se altera, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) eligirá y juramentará a seis nuevos jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), incluido su presidente. Cuatro por las vacantes de Luis Henry Molina, Nancy Salcedo, María Garabito y Manuel Ramón Herrera Carbuccia, y dos para sustituir a Francisco Jerez Mena y Vanessa Acosta Peralta, a quienes el CNM no ratificó en septiembre. Si la cita se pospone, lo que aquí sostengo gana vigencia.

Deseo sinceramente que a los elegidos les vaya bien. Pero no puedo callar que vamos a estrenar SCJ sin saber por qué salieron quienes salieron. Al escribir estas líneas, el acta con aquellas votaciones sigue sin publicarse.

Seamos rigurosos. Ni la Ley 138-11, ni su reforma por la Ley 1-25, ni el Reglamento 2-25 obligan expresamente a publicar el voto de cada consejero ni a motivar cada no ratificación. Hay criterios, pero no se sabe cuánto pesa cada uno ni qué puntuación mínima se exige. La entrevista se transmite en vivo; la decisión se toma a puerta cerrada.

Que la ley calle no autoriza al CNM a callar. La Constitución extiende el debido proceso (art. 69.10), y con él la motivación, a toda actuación administrativa. El 138 exige transparencia. La Ley 200-04 sólo reserva las deliberaciones previas; tomada la decisión, el acta pertenece a la ciudadanía. Un juez que permanece sin conocer las reglas de su continuidad no es más independiente, es más vulnerable.

Lo vivimos en 2025, con actas genéricas y empates resueltos por el voto calificado del presidente de la República, porque los resultados “no alcanzaban los estándares de idoneidad y desempeño exigidos”. La solución no requiere reforma constitucional. Sí un baremo público, votos nominales y motivados, actas publicadas en plazos ciertos y abstención de los consejeros salientes al elegir a sus sucesores.

Si, como muchos anticipan, Fernando Langa resulta elegido presidente, digo claramente que apoyé públicamente su candidatura. Por eso seré tan exigente con su gestión como con el proceso que lo elige. Mi apoyo no fue un cheque en blanco.

La legitimidad de la nueva SCJ no la otorga un nombramiento; se gana con la primera sentencia incómoda para el poder. Y el CNM debe ponerse al día con la Constitución, pues el país ya ve en vivo cómo se entrevista a los jueces; ahora merece saber, por escrito y con nombre propio, por qué a unos se les retira la toga y a otros se les entrega.

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Carlos Salcedo