¿Tienen luz? ¡Grrrr!
Sólo un pueblo manso, parte del cual no protesta porque no paga el servicio eléctrico, aguanta callado que en una mañana le metan doce o más apagones, poniendo casas, oficinas, comercios e industrias a titilar como si fuesen arbolitos de navidad. ¡Pobres electrodomésticos, inversores y plantas! El éxito de atraer inversionistas para crear nuevos parques de energía solar, incluidos españoles suertudos, ha adolecido de la carencia de almacenamiento de energía, que obliga a vertimientos, pérdidas y más apagones. Por X o Y motivo, es pasmosa la imprevisión e impericia impune de funcionarios que malgastan el capital político del presidente Abinader.
A veces parece que el jefe del Estado está más atento que los responsables de la pésima distribución eléctrica, cuyas soluciones no requieren fórmulas de física cuántica, sino voluntad, destreza gerencial y vergüenza. ¿Acaso no hay en las EDE alguien con suficiente del aquel o autoridad para resolver esto? Naciones menos dóciles habrían reaccionado violentamente ante tanto abuso.
Semanas titilando —y reportándolo infructuosamente a Edesur— ponen los nervios de punta. Hoy entiendo a los chinos y sus paredones judiciales por incompetencia y corrupción… Si la ilegalidad del fusilamiento levanta ronchas, otra solución oriental podría salvar el desprestigio de estos verdugos eléctricos; pero no son japoneses ni conocen el honor del seppuku ¡Bárbaros! Parapetados en su anonimato perjudican al Gobierno más que una colonia de termitas con esteroides. Merecen irse como cónsules a Teherán.
