Austin, Estados Unidos.- Texas se ha convertido en el principal receptor del petróleo venezolano que recibe el mercado estadounidense, con el 43 % de las importaciones, gracias a una infraestructura de refinación diseñada durante décadas para procesar crudos pesados como los de Venezuela.
En datos de S&P Global Commodity Insights de junio, Texas recibió el 43 % del petróleo venezolano que ingresó a Estados Unidos, seguido por Luisiana (39 %), Misisipi (14 %) y Delaware (4 %), explicó ayer Debnil Chowdhury, vicepresidente y responsable para América y Europa de Combustibles y Refinación de la firma.
De acuerdo con datos de la Administración de Información Energética (EIA), Estados Unidos importó 3,9 millones de barriles de crudo venezolano en enero y 4,8 millones en febrero.
Los volúmenes aumentaron a 9,8 millones en marzo, 10,8 millones en abril y alcanzaron un máximo de 18,8 millones de barriles en mayo.
En junio las compras se situaron en 16,1 millones de barriles, mientras que en julio ya acumulaban 12,9 millones hasta la semana del 17 de ese mes.
El liderazgo de Texas responde principalmente a la configuración de sus refinerías, que durante décadas fueron adaptadas para procesar crudos pesados procedentes de Venezuela, México y Canadá.
Entre 1990 y 2010, la industria estadounidense invirtió unos 100.000 millones de dólares en la modernización de las plantas de la costa del Golfo.
En Texas, la capacidad total de refinación asciende a 6,13 millones de barriles diarios, de los cuales alrededor de 3,6 millones (casi el 60 %) pueden procesar crudo venezolano gracias a esa infraestructura, indicó Chowdhury.