En 2018 conocí personalmente al profesor Renato O. Rímoli Martínez, en calidad de alumno de la cátedra de Antropología Física de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Su labor científica como docente y como investigador pertenece a las ciencias biológicas, o ciencias de la vida; su trayectoria siempre ha estado intacta y sus temas antropológicos se concentran en el estudio de los fenómenos ambientales que contribuyen justicieramente a los problemas de la zoología, zooarqueología, paleobiología, paleontología y la ecología cultural.
Esta última, un área clave en el tema de nuestro tiempo.
Hoy, vamos a reflexionar sobre algunos aspectos de su más reciente publicación, el ´Diccionario de términos ambientales´, 2da edición, editado por Instituto Panamericano de Geografía e Historia, sección Nacional Dominicana (IPGH), organismo especializado de la OEA, que dirige el profesor Bolívar Troncoso Morales, con una interesante trayectoria profesional sobre geografía humana, turismo sostenible y temas medioambientales, en muchas partes del mundo, y en el país.
La 1ra edición del ´Diccionario de términos ambientales´ se publicó en el 2012; la 2da, es de 2024, y reúne unos 3,682 términos; en ambos se mantiene la misma portada, a cargo de Juan Esteban Rímoli, hijo del autor y colaborador.
En la modesta aula de la UASD, mientras nos hablaba de antropología física, sentí a un profesor afortunado y sabio, con conocimientos consolidados de la antropología norteamericana, cuya “característica distintiva” fue la de agrupar en cuatro las subdisciplinas: antropología cultural, estudio de costumbres, creencias y organización social; antropología biológica o física: evolución humana y diversidad biológica; arqueología: estudio de sociedades del pasado a partir de restos materiales; y antropología lingüística: relación entre lenguaje, cultura y pensamiento.
Nos introdujo a los fundadores de una nueva antropología: Ales Hrdlicka y Earnest Hooton, y posteriormente Sherwood Washburn. De manera indirecta ellos estudiaron con grandes resultados las poblaciones humanas que se adaptan biológicamente a distintos ambientes.
Analizaron el clima, la geografía y condiciones ambientales como factores que poderosamente influyen en el cuerpo humano. Allí nació la preocupación por la ecología cultural, que es la relación ser humano-ambiente, ambiente y variación humana. Ales Hrdlicka, por ejemplo, fundó el Departamento de Antropología Física del Smithsonian Institution, donde tuvo lugar el impulso del estudio de la evolución humana, la variación biológica, los estudios del poblamiento de América, entre otros.
Sin embargo, el fundador principal de la ecología cultural en Estados Unidos fue el profesor Julian Steward (1902–1972). Al considerar la lectura del diccionario del profesor Rímoli, muchas enseñanzas nos esperan, en favor de la educación ambiental, protección de la biodiversidad y la conservación de los recursos naturales.
El autor clama por elevar el nivel científico del problema. He aquí algunas moralejas: 1) ver el ambiente como “relación”, no sólo como “naturaleza”; los términos ambientales ocurren en el sentido físico o biológico y existe un vínculo entre ambiente, cultura y sociedad. ¡Enhorabuena!