¿Supermujer o supermamá? El precio emocional de querer hacerlo todo
La psiquiatra Yudelka Tronilo advierte que la presión por cumplir múltiples roles está afectando la salud mental de las mujeres
Santo Domingo. – “En 24 horas tú no puedes ser la mejor en todos los roles”. Con esta frase, la psiquiatra Yudelka Tronilo resume una realidad cada vez más visible pero aún poco reconocida, la sobrecarga emocional que enfrentan miles de mujeres que intentan cumplir múltiples funciones al mismo tiempo.
Ser madre, profesional, esposa, hija, amiga, cuidadora y sostén del hogar. La mujer contemporánea parece asumirlo todo, muchas veces sin detenerse a cuestionar el impacto que esta exigencia tiene sobre su salud mental.
Tronilo advierte que esta “multifuncionalidad” ha convertido a la mujer en una especie de “superhéroe sin traje”, pero con un costo invisible que puede llegar a ser devastador.
La carga invisible de ser “todo”
“La mujer es todo”, afirma la especialista en salud mental al Periódico El Día. Sin embargo, esa capacidad de abarcar múltiples roles también se traduce en una presión constante.

"Esa carga muchas veces se vuelve más pesada que nuestro cuerpo, más pesada que nuestro espíritu y más pesada que nuestra mente”, explica.
De acuerdo a Tronilo, el problema no radica en la cantidad de roles, sino en la expectativa de desempeñarlos todos con excelencia al mismo tiempo.
“No voy a poder ser la mejor esposa, la mejor mamá, la mejor profesional, la mejor amiga y la mejor hija en un mismo día, es imposible”, enfatiza.
Esta presión, muchas veces autoimpuesta y reforzada por el entorno social, convierte la rutina diaria en un escenario de exigencia continua, donde el descanso y el autocuidado quedan relegados.

El peso histórico y social sobre la mujer
La psiquiatra señala que esta realidad tiene raíces culturales. “Venimos de una generación donde a la mujer se le encargaba el hogar y el hombre era proveedor”, explica.
Sin embargo, en la actualidad, la mujer también asume el rol de proveedora económica, lo que duplica sus responsabilidades.
“Hoy en día es muy difícil que un hogar se sostenga con un solo ingreso”, añade.
Esto ha llevado a que muchas mujeres enfrenten una doble jornada: trabajo remunerado fuera del hogar y trabajo no remunerado dentro de él.

A esto se suma una brecha en la distribución de responsabilidades. “Así como proveemos 50/50 económicamente, también debemos compartir las tareas del hogar en esa misma proporción”, sostiene Tronilo, subrayando la importancia de la corresponsabilidad en la pareja.
Cuando la mujer se pierde a sí misma
Uno de los efectos más preocupantes de esta sobrecarga es la pérdida de identidad.
“En esos múltiples roles se pierde la mujer. Entonces solo queda la esposa, la madre, la profesional”, advierte.
Esta desconexión puede generar una sensación de vacío y falta de propósito. “Tú logras metas importantes, pero se sienten sin sabor”, explica.
Incluso en momentos que deberían ser significativos como compartir con los hijos muchas mujeres experimentan agotamiento emocional.
“Te sientes como viendo una película. Sabes que estás ahí, pero tu mente y tus emociones no están presentes”, describe.

Impacto en la salud mental
Las consecuencias psicológicas pueden ser profundas. Tronilo señala que muchas mujeres enfrentan cuadros de ansiedad, depresión e incluso trastornos relacionados con la maternidad.
“Hay depresiones postparto, ansiedad postparto y hasta psicosis que no se identifican o se callan por miedo a ser vistas como débiles”, explica.
Además, estas condiciones no siempre se manifiestan como tristeza.
“Muchas veces se expresan como irritabilidad, explosiones emocionales o una reacción desproporcionada ante situaciones cotidianas”, indica.
El problema se agrava con el agotamiento físico. La falta de sueño, el estrés constante y la imposibilidad de desconectar generan un ciclo difícil de romper.
“Te acuestas y en vez de descansar, empiezas a organizar todo lo del día siguiente”, señala.
El factor hormonal y el desgaste acumulado
A esta carga se suma el componente biológico. “Cada ciclo menstrual implica una variación hormonal que impacta directamente el sistema emocional”, explica Tronilo.
En etapas como la perimenopausia o la menopausia, la disminución de estrógeno hormona protectora puede intensificar la vulnerabilidad emocional.
“Es como estar en constante estado de alerta”, describe.

El resultado es un desgaste progresivo que, si no se atiende, puede llevar al colapso del sistema nervioso y emocional.
La presión social y el “reloj de la vida perfecta”
Otro factor determinante es la presión social. Tronilo asegura que muchas mujeres llegan a consulta afectadas por expectativas externas.
“Mujeres profesionales, exitosas, pero que sienten que van tarde porque no tienen pareja o hijos”, explica.
Comentarios como “¿para cuándo el bebé?” o “se te está pasando el tiempo” impactan profundamente la autoestima.
La especialista cuestiona estos paradigmas. “Estamos en 2026. Ser esposa o madre no define a la mujer”, afirma. En su lugar, propone ampliar la visión del rol femenino hacia múltiples formas de realización personal y profesional.
La importancia de priorizar y pedir ayuda
Frente a este panorama, Tronilo plantea una solución clave: priorizar. “Hay que decidir qué es lo más importante cada día”, indica.
Aceptar que no se puede cumplir todo al mismo tiempo es fundamental para evitar el agotamiento.
“Un día puedes ser excelente profesional y otro día excelente madre. Se trata de equilibrar”, explica.
También insiste en la necesidad de construir redes de apoyo.
“La pareja no ayuda, la pareja cumple su rol”, enfatiza, promoviendo una visión más equitativa de la crianza y las responsabilidades del hogar.
El autocuidado es una necesidad, no un lujo
Uno de los mensajes más contundentes de la especialista es la importancia del autocuidado. “Si yo no me cuido, no puedo cuidar a los demás”, afirma.
Tronilo recomienda acciones simples pero significativas, como dedicar al menos 10 minutos al día para desconectarse. “Tomarte un café contigo misma, respirar, contemplar… eso es vital”, señala.
También destaca la importancia de mantener espacios personales que generen placer y bienestar, desde actividades recreativas hasta metas individuales.
Señales de alerta y cuándo buscar ayuda
La psiquiatra advierte que hay signos claros que no deben ignorarse.
“Si durante dos semanas te sientes agotada todos los días, irritable, desconectada o sin energía, es momento de buscar ayuda”, indica.
Reconocer estas señales a tiempo puede marcar la diferencia entre un proceso manejable y una crisis emocional más profunda.
“No es que no se pueda cumplir con todo, sí se puede, pero no al mismo tiempo”.
