Miami.-Lo que parecía una aparición más dentro del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl terminó convirtiéndose en el centro de una disputa legal y financiera en dos de los principales mercados de predicción del mundo.
La pregunta que encendió la controversia fue aparentemente simple: ¿Cardi B actuó realmente en el show de medio tiempo encabezado por Bad Bunny? La respuesta, sin embargo, resultó lo suficientemente ambigua como para provocar reclamos ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) y generar molestias entre miles de usuarios.
¿Qué ocurrió exactamente?
Durante el espectáculo, Cardi B apareció en escena junto a Karol G, Young Miko, Jessica Alba y Pedro Pascal.

La rapera ganadora del Grammy bailó y movió los labios al ritmo de la música, en un segmento que también incluyó presentaciones de Ricky Martin y Lady Gaga.
Pero no quedó claro si estaba cantando en vivo o si simplemente acompañaba la coreografía.
Ese matiz fue suficiente para poner en jaque contratos de evento que habían movilizado decenas de millones de dólares.
Cómo funcionan los mercados de predicción
Plataformas como Kalshi y Polymarket permiten a los usuarios comerciar o apostar sobre el resultado de eventos futuros mediante contratos de “sí” o “no”.
El precio de cada contrato oscila entre 0 y 1 dólar, lo que refleja una probabilidad del 0% al 100% según lo que los operadores creen que ocurrirá.

En el caso del Super Bowl:
- Más de 47,3 millones de dólares se apostaron en Kalshi sobre la pregunta: “¿Quién actuará en el Gran Partido?”
- En Polymarket, un contrato similar superó los 10 millones de dólares en volumen.
La regla que desató el conflicto
Tras el espectáculo, Kalshi determinó que existía “ambigüedad” sobre si la participación de Cardi B calificaba como una actuación formal.
La plataforma citó una regla aprobada por la CFTC que establece que cantar y bailar cuenta como actuación, pero solo bailar en el fondo no.
Según la portavoz de Kalshi, Elisabeth Diana:
“Cardi B estaba bailando y moviendo los labios con la canción, pero no estaba claro si estaba ‘cantando’”.
Ante la incertidumbre, Kalshi resolvió el mercado al último precio antes de pausar la negociación 0,74 dólares para los tenedores de “No” y 0,26 dólares para los de “Sí” y posteriormente devolvió el dinero a todos los usuarios.
Sin embargo, un operador que poseía contratos “Sí” presentó una queja formal ante la CFTC alegando que la empresa violó la Ley de Intercambio de Materias Primas. El reclamante exige 3.700 dólares.
La CFTC, por su parte, declinó hacer comentarios.
Polymarket tomó otra decisión
En contraste, Polymarket resolvió su contrato como si Cardi B sí hubiera actuado. No obstante, esa decisión fue impugnada por algunos usuarios y hasta el miércoles en la noche no había información definitiva sobre la revisión final.
La disparidad entre ambas plataformas profundizó el debate sobre los criterios de interpretación en este tipo de mercados.
Un negocio en expansión
La controversia ocurre en medio de un crecimiento explosivo de los mercados de predicción vinculados a la NFL.
Kalshi reportó un récord diario de más de 1.000 millones de dólares en volumen de negociación el día del Super Bowl, un aumento de más de 2.700% respecto al año anterior.
El total de la temporada en futuros del ganador del Super Bowl alcanzó 828,6 millones de dólares, más de 2.000% por encima de la campaña previa.
La alta demanda incluso generó problemas técnicos. La cofundadora de Kalshi, Luana Lopes Lara, reconoció que el “pico de tráfico fue mucho mayor que nuestros pronósticos más optimistas”, lo que provocó retrasos en depósitos. La empresa reembolsó comisiones y otorgó créditos a los afectados.
Robinhood Markets también destacó el auge de los mercados de predicción durante la presentación de sus resultados financieros. Su director ejecutivo, Vlad Tenev, afirmó que podría tratarse del inicio de un “superciclo” que eventualmente movería billones de dólares anuales, impulsado por eventos globales como los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo.
Más que una aparición artística
El caso de Cardi B deja en evidencia un desafío central para los mercados de predicción: la interpretación de reglas en escenarios donde los límites no siempre son claros.
¿Bailar y mover los labios constituye una actuación?
¿Debe prevalecer la intención artística o la ejecución técnica?
¿Quién define el estándar?
Más allá de la respuesta, el episodio demuestra que en un mercado donde millones de dólares dependen de un “sí” o un “no”, incluso una aparición de segundos puede convertirse en una controversia financiera.