Sucesión

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Faltan poco más de 150 semanas para las próximas elecciones y, ante su autoimpuesto impedimento constitucional para un tercer cuatrienio, el presidente Abinader es asediado en privado y por la prensa para definir a quién favorecerá como posible sucesor.

El lunes dijo que todos los aspirantes del PRM son muy buenos y están calificados para presidir el Estado. Y que garantiza que la selección interna de esa persona será en un proceso “democrático, transparente y sobre todo que haya unidad".

Creo que el PRM es afortunado, pues de siete dirigentes que aspiran ser presidente, cuatro son excelentes.

Quizás quien más conviene a Luis como sucesor es la persona que no le robe su partido, fatal tradición perredeísta.

Algunos creen que el PRM no es de Abinader y tienen razón, hay muchos “accionistas”. Pero como ocurre hasta con clubes de dominó, quien mayor interés tiene de continuar dirigiendo o controlando al PRM es Luis, su líder natural y creador.

La historia local demuestra que a los expresidentes y sus principales allegados, si quedan desguarnecidos les puede ir muy mal al salir del Palacio Nacional. Otros juran que la inelegibilidad de Abinader lo debilita.

No estoy convencido de eso; las circunstancias cambian. La incertidumbre internacional y el excelente rapport de Luis con la administración Trump podrían traer grandes sorpresas políticas.

Una de las tareas u obligaciones de un buen analista es confirmar lo que cree que sabe y saber qué es lo que desconoce.

Lo segundo es usualmente más importante que lo primero. Creo que hoy nadie sabe quién sucederá a Luis; lo que sí sé es que si él permite que sea alguno que quiera o pueda alzarse con santo y limosna, arriesga la paz de su futuro como expresidente.