Su san Martín…
La tradición española de celebrar cada 11 de noviembre el día de san Martín matando un cerdo, para hornearlo o asarlo, da origen al dicho de que a todo puerco le llega ese día. Simboliza que cada cual recibe su merecido, paga las consecuencias de su hechos y no se libra de la candela.
Lo recordé ayer por la condena a seis meses de prisión para el connotado encartado Ángel Martínez, por difamar en redes sociales a la exviceministra de Medio Ambiente, Milagros de Camps Germán, publicando fotos y videos falsos, mentiras infamantes y atentar contra la honra y dignidad de su víctima.
La sentencia de la Segunda Cámara Penal del Distrito Nacional incluye una multa de RD$10 millones. La querella de De Camps de enero de 2025, tras una “campaña de difamación sistemática en su contra”, fue una inusual acción judicial que aplaudí. El ahora convicto Martínez también está demandado por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, quien padeció similares reiteradas agresiones suyas.
El sujeto operaba desde la Florida alegando falsamente ser un detective privado vinculado con las autoridades estadounidenses. Raful lo acusa por difamación, injuria y violaciones a la Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología. La ministra sostiene que el contenido falso fue elaborado mediante inteligencia artificial o ediciones espurias.
Muchos expertos opinan que defender la honra en los tribunales es un ejercicio que no merece el esfuerzo, pues es imposible detener el alud de vagabunderías, chantajes, intentos de extorsión y otros delitos por medios digitales. Disiento, pues la impunidad estimula el delito más que las condenas judiciales ejemplares. Como dijo Faride al demandar al difamador: “Esto no es un juego. Es una amenaza real que debemos enfrentar como sociedad”. ¡Macana legal! (Y candela…).