Santo Domingo.-Cuando las primeras notas del piano comenzaron a llenar el ambiente del bar Juan Lockward del Teatro Nacional, la noche del sábado adquirió una atmósfera especial. Bajo las manos del maestro Manuel Tejada, los acordes de Derroche, de Manuel Jiménez, marcaron el inicio de un recorrido por algunas de las canciones que han hecho de la buena música un lenguaje capaz de permanecer en el tiempo.
Era la tercera función ofrecida por la soprano Stephany Ortega, quien volvió a encontrarse con un público dispuesto a dejarse envolver por su particular manera de interpretar y por el sonido angelical de su voz.
Su tez clara, el cabello rizado y, sobre todo, la delicadeza de su presencia sobre el escenario, por momentos hacen pensar que un ángel se escapó del cielo y, sin necesidad de inteligencia artificial, decidió posar sobre un pequeño escenario para llenarlo de música ante aquellos que todavía saben valorar una buena canción.
Acompañada por el piano de Manuel Tejada, Ortega fue construyendo una noche de emociones a través de un repertorio que transitó por diferentes épocas, estilos y sentimientos. Canciones como Por amor, Amor prohibido, O sole mio, Creo en mí, Mediterráneo, Para quererte, La fuerza del corazón, Por ti, Vuelve, Sin tiempo ahora, Volver a empezar y Tu falsa firma de querer, entre otras, formaron parte de esta propuesta musical.
Cada interpretación permitió apreciar una voz que no necesita artificios para hacerse sentir. Stephany Ortega se entrega a las canciones desde la sensibilidad, permitiendo que cada melodía encuentre su propio espacio y que las letras lleguen al público con naturalidad.
El encuentro en el bar Juan Lockward tuvo además el encanto de la cercanía. En un espacio pequeño, donde artista y público pueden sentirse frente a frente, la música adquiere otra dimensión: se escucha la voz, se perciben los matices y se comparte de manera más íntima cada emoción que nace de una canción. Ortega, reside en Luxemburgo, lleva la música como parte de su propia historia familiar. Es hija de hoteleros y desde muy pequeña estuvo vinculada a ese universo sonoro.
Música
— Historia
Su formación y experiencia le han permitido desarrollar una propuesta en la que confluyen la técnica vocal, la interpretación y una profunda conexión con las canciones que escoge para cada presentación, como la ofrecida el sábado por la noche.