¡Soy Pobre!

Dilenia Cruz

En los países pobres, donde la pobreza esta amparada en la corrupción, tiene gran justificación que los ciudadanos vivan irremediablemente en la pobreza.

La inversión en educación y capacitación técnica son dos pilares indispensables para el progreso.

Los gobiernos tercermundistas como el nuestro mantienen enarbolada la bandera de los programas sociales, los cuales son bastante disfuncionales, pero que a su vez deberán mantenerse por siempre porque los beneficiados no están condicionados a capacitarse para en un tiempo específico poder ser autosuficientes.

Sentirse cómodo o adaptarse a a situaciones difíciles es propio del ser humano, que es capaz de sobrevivir en las peores condiciones, pero en especial cuando no tiene sueños de libertad o de grandeza. Entonces, se contenta con lo que tiene en lo inmediato.

¡Soy pobre! Para muchos es su mejor arma, es más fácil esperar el pescado en lugar de salir a atraparlo, y es esa mentalidad el caldo de cultivo para muchos políticos, quienes la utilizan como la clave de su éxito. Muchas computadoras, y tecnología, grandes carreteras, pero poco razonamiento y muchas divisiones.

En la historia reciente países como Taiwán, que hoy día contribuyen con países como el nuestro, lograron un vertiginoso desarrollo en tan solo tres o cuatro décadas, todo de acuerdo a un verdadero proyecto de país, con voluntad y decisión.

En República Dominicana la avaricia, corrupción y la impunidad impiden que la gran mayoría pueda crecer de manera integral y con el desarrollo individual pueda registrarse un crecimiento social.