¡Soy Pobre!
En los países pobres, donde la pobreza esta amparada en la corrupción, tiene gran justificación que los ciudadanos vivan irremediablemente en la pobreza.
La inversión en educación y capacitación técnica son dos pilares indispensables para el progreso.
Los gobiernos tercermundistas como el nuestro mantienen enarbolada la bandera de los programas sociales, los cuales son bastante disfuncionales, pero que a su vez deberán mantenerse por siempre porque los beneficiados no están condicionados a capacitarse para en un tiempo específico poder ser autosuficientes.
Sentirse cómodo o adaptarse a a situaciones difíciles es propio del ser humano, que es capaz de sobrevivir en las peores condiciones, pero en especial cuando no tiene sueños de libertad o de grandeza. Entonces, se contenta con lo que tiene en lo inmediato.
¡Soy pobre! Para muchos es su mejor arma, es más fácil esperar el pescado en lugar de salir a atraparlo, y es esa mentalidad el caldo de cultivo para muchos políticos, quienes la utilizan como la clave de su éxito. Muchas computadoras, y tecnología, grandes carreteras, pero poco razonamiento y muchas divisiones.
En la historia reciente países como Taiwán, que hoy día contribuyen con países como el nuestro, lograron un vertiginoso desarrollo en tan solo tres o cuatro décadas, todo de acuerdo a un verdadero proyecto de país, con voluntad y decisión.
En República Dominicana la avaricia, corrupción y la impunidad impiden que la gran mayoría pueda crecer de manera integral y con el desarrollo individual pueda registrarse un crecimiento social.
