Solo queda esperar y esperar
Cuando se anunció el descubrimiento de un nuevo virus muy pocos imaginaron, incluso los científicos, que iba a tener repercusiones tan mortíferas y que obligaría a dar un giro de 180 grados en todas las actividades, y el deporte no ha sido la excepción.
La incertidumbre por el COVID-19 sigue incrementando exponencialmente, sin que hasta el momento, que se sepa, se haya avanzado en la producción de una vacuna.
En cuanto al deporte, todavía no hay fechas fijas en ninguna de las ligas profesionales, tanto en Asia, Europa y Estados Unidos.
Sin duda, la posposición de los juegos de Tokio 2020 ha sido el más espectacular revés entre todos, debido a que frustró las aspiraciones de miles de deportistas de todo el mundo cuando ya estaban en proceso de clasificación.
En el aspecto económico, constituye un golpe de una magnitud jamás imaginada.
Para los dominicanos, la paralización del béisbol, es un verdadero “golpe de bolsón”, porque son miles los jugadores que militan en ligas menores y en Grandes Ligas, además, de cientos que trabajan como técnicos y en otras actividades, en los complejos de las diferentes organizaciones que operan en el país.
Es una situación calamitosa, catastrófica, porque mantiene en el aire a centenares de atletas que confían su futuro y el de sus familias en esa actividad.
Unos entienden que la situación volverá a la normalidad muy pronto, que el mundo saldrá fortalecido, pero muchos otros consideran que esto va para largo. Sólo nos queda esperar.
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