El fenómeno de la globalización ha construido lo que hoy se denomina como la sociedad de redes, la cual consiste en una poderosa estructura social apoyada en la comunicación y las tecnologías digitales, donde la información es fundamental para la economía, el poder y la cultura.
La efectividad de la sociedad de redes se cimenta en tres elementos trascendentales como son la economía internacional, las redes colaborativas y la conectividad global.
Pues se trata de que la sociedad de redes está conformada por una estructura social de redes de comunicación e información potenciadas por tecnologías digitales capaces de expandirse en fracciones de segundo a la velocidad de los rayos solares.
Se atribuye al sociólogo español Manuel Castells, el haber desarrollado este concepto para describir cómo las interacciones, el poder, la economía y la cultura global se organizan hoy a través de vibraciones o nodos interconectados en vez de hacerlo a través de las jerarquías que tradicionalmente se conocen.
En el contexto de la dinámica social en que opera la sociedad de redes, estas exhiben características relevantes como el flujo de informaciones instantáneas que oscilan entre el conocimiento y la falsedad de datos a través de dispositivos móviles e internet. Y es que el manejo de informaciones de alta sensibilidad expone con alto riesgos la privacidad de los datos y la dependencia tecnológica a escala `planetaria.
La dinámica operativa de la sociedad de redes impacta en la productividad a través almacenamiento, transmisión de datos y el procesamiento de los mismos, situación está que construye lo que se ha denominado la economía informacional, en perjuicio de la fuerza de trabajo industrial tradicional. Pero esto encuentra una mayor dimensión cuando se combina con la producción, el comercio, las finanzas y el consumo, lo cual opera como un sistema óptimo que funciona en tiempo real, a lo que identifica como globalización.
Pero es que la sociedad de redes es una sociedad en la que existe una combinación de redes sociales y tecnológicas que está configurada principalmente su modo de organización y sus estructuras más significativas en todos los niveles del aparato productivo y la interacción social. Se trata de que este impacto no solo se limita a la vida personal; también ha revolucionado el mundo profesional y que permiten a personas y empresas de diferentes partes del mundo conectarse instantáneamente, compartir ideas, y colaborar en proyectos, sin importar las distancias geográficas.
A la luz de la razón, se puede establecer que, con el apoyo de la tecnología, se ha democratizado el intercambio de contenidos en construcción de la sociedad del conocimiento, cuyo éxito depende de una pertinente y enérgica comunicación que, en prospectiva, contribuye al éxito de la cultura y la ciencia. Pues se trata de analizar el papel de la comunicación en el futuro de esta nueva sociedad y su contribución a la ruptura de barreras y al mejoramiento de la calidad de vida de los conglomerados sociales.
Bajo los criterios planteados se puede interpretar que el impacto de la sociedad de redes en la estabilidad macroeconómica se expresa a través de una mayor volatilidad en los flujos de capital, la rapidez con que se originan las crisis financieras globales y la transformación del mercado laboral que perturba la inflación y el crecimiento económico habitual. Las evidencias empíricas muestran que las redes globales mueven dinero en fracciones de segundos, lo cual provoca salidas o entradas masivas de capitales en los países de economías emergentes, situación que tiende a traducirse en pánico en un mercado con propagación inmediata a otros por medio de plataformas digitales e información interconectada.
Las redes sociales han generado un impacto económico profundo y transformador. Tal afirmación es observada en la modificación de los hábitos de consumo, promueve el comercio electrónico directo, comprime los costos de mercadeo para pequeñas y medianas empresas y crea miles de millones de dólares en ingresos publicitarios a escala global.