Sobre la candidatura de Fidel Santana

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

La candidatura presidencial del Frente Amplio, representada por Fidel Santana, ha empezado por donde se suponía que debía ser su comienzo, por el esfuerzo por darse a conocer y prender raíces en hombres y mujeres de los sectores políticamente avanzados y progresistas.

No sería realista el pretender que en sus inicios esa propuesta electoral conquistara amplias adhesiones en las grandes mayorías, hasta ahora bajo influencia de los grandes partidos.

Se trata de un candidato salido del movimiento de izquierda y popular, que por primera vez se presenta como candidato a la presidencia, intelectualmente apto para jugar su papel, pero con grandes limitaciones de recursos económicos y materiales, en circunstancias en que las ideas conservadoras han implantado su predominio en la vida nacional.

Ha sido un verdadero acto de valor lanzarse a la arena de la competencia electoral en esas circunstancias, pero el hombre ha salido al ruedo y está en acción.
Para hacer una certera valoración, hay que estar claro en cuáles son los objetivos iniciales de Fidel y su movimiento.

En primera instancia, afirmar la imagen de candidato presidencial, es decir, colocarse en los cálculos políticos de la gente, situarse en la imaginación de los votantes, ganarse el derecho a ser tomado en cuenta por todo el que se interese en la vida política de nuestro país; y como resultado de esto, y cuestión vital para los fines que el Frente Amplio persigue, convertirse en punto de atracción de una cantidad cada vez mayor de organizaciones, sectores e individualidades partidarios del cambio y la renovación política.

No es cosa sencilla, porque además está el obstáculo que representan el sectarismo, el espíritu de parcela, la mentalidad de capilla y las ambiciones personales y de grupo que se interponen en el camino.

El desafío es muy grande, pero es superable. A golpe de imaginación e inteligencia política, con una propaganda oportuna y eficaz, permanente y no espóradica, con pronunciamientos y propuestas que impacten y convenzan. Con unos cuantos puntos básicos que se conviertan en el sello de identidad política y programática de la candidatura. Así, el candidato y su organización conquistan el crédito y la autoridad políticos imprescindibles y, alcanzado esto, se abordarían a su debido tiempo asuntos de mayor envergadura y objetivos nacionales más ambiciosos políticamente hablando.

Fidel Santana y su propuesta están apenas en sus arranques. Los comienzos siempre son difíciles, mucho más cuando se ensaya y se lucha por lo nuevo y progresista, por romper la rutina y sacar al país del círculo vicioso en que se ha ido convirtiendo la vida política en estos tiempos.

Determinación, firmeza y convicción son cualidades claves, junto a la inteligencia y el trabajo constante.