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SOBERANÍA, ante todo 

Al conmemorarse el 204 aniversario de la Independencia de 1821 (1 de diciembre), el Gobierno de Luis Abinader monta el grotesco espectáculo de conceder permisos al Pentágono de Estados Unidos para utilizar parte del Aeropuerto Internacional de las Américas José Francisco Peña Gómez y de la base aérea de San Isidro.

Es una decisión claramente violatoria de la Constitución de la República y de una sentencia del Tribunal Constitución que había rechazado, precisamente, la pretensión del Pentágono de que sus oficiales entraran a República Dominicanasin pasaportes, como si esto fuera territorio estadounidense.

Abinader va más lejos de lo que ya prohibió el TC y prohíbe la Constitución: además de oficiales sin pasaportes, también autorizó el ingreso de aviones y equipo militar.

El Presidente se coloca de espaldas a la Carta Magna y frente a la posibilidad de un juicio político, aunque no lo haga este Congreso Nacional que resulta tan dócil a sus órdenes.

Nadie podía imaginar que el hijo de Rafael Abinader, contralor del Gobierno del coronel Caamaño en 1965, podría resultar tan dócil al poder imperial.

Hasta en colmados se comenta que esta podría ser una consecuencia de que algunos acusados de narcotráfico, vinculados al Partido Revolucionario Moderno, hayan hablado más de la cuenta sobre financiamiento de campaña y que los gringos tengan al actual presidente agarrado por el “pichirrí”, como diría Hipólito Mejía.

En cualquier caso, corresponde al pueblo dominicano protestar con energía contra esta afrenta a la soberanía nacional, hecha con el pretexto de enfrentar el narcotráfico, pero que todo el mundo sabe que la intención es apoderarse del petróleo venezolano.

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