Síndrome del hombre ocupado: un mecanismo de defensa emocional
- Puede estar relacionada con la forma en que muchos hombres fueron educados. Problema. Surge cuando la actividad constante se convierte en una manera de evitar el silencio.
Santo Domingo.-Hombres con jornadas laborales extensas, agendas completamente ocupadas, rutinas intensas de ejercicio y poco tiempo para descansar forman parte de una realidad que, según la psicóloga clínica Laura Flórez, puede esconder un problema emocional que no siempre resulta evidente: la dificultad para detenerse y reconocer cómo se sienten realmente.
Flórez, quien ofrece consulta en el Centro Vida y Familia, explica que en su práctica profesional ha observado con frecuencia a hombres que pasan meses durmiendo mal y manteniendo un ritmo de vida acelerado, pero que ante la pregunta sobre su estado emocional responden: “Ocupado, pero bien”.
En este sentido la experta dice “porque sí, muchos hombres han convertido la actividad en su principal mecanismo de defensa emocional. No porque sean workaholics en el sentido clásico, ni porque no tengan vida interior, sino porque aprendieron temprano que sentir cuesta caro y que moverse siempre es más seguro que detenerse”.

Destaca que la hiperactividad no siempre nace del entusiasmo. A veces nace del miedo: a la quietud, al vacío, a las preguntas que aparecen cuando por fin no hay nada que hacer, como por ejemplo: ¿estoy bien en mi relación? ¿Esto que hago tiene sentido? ¿Por qué me siento solo, aunque esté rodeado de gente?
Flórez explica que el trabajo, el gimnasio, el fútbol, las pantallas: todos pueden ser fuentes de disfrute genuino. Pero cuando se usan como anestesia emocional se convierten en algo distinto, en una forma de no mirar hacia dentro.
Les pasa más a ellos
Muchas veces esto no ocurre porque los hombres “no tengan emociones” ni porque sean menos sensibles. Aclara que tiene más que ver con el aprendizaje. Muy a menudo, a los niños se les enseña que las emociones son una debilidad.
Que los hombres resuelven, no sienten. Que el dolor se aguanta y la tristeza se transforma en productividad, agregando: “Décadas después, muchos hombres adultos tienen una relación casi inexistente con su mundo interno. No saben que están ansiosos o tristes. Y en psicología existe un concepto relacionado con esto: la alexitimia. La dificultad para identificar y describir las propias emociones. Y es mucho más prevalente en hombres”.
Concluye que el síndrome del hombre ocupado no sólo afecta a quien lo vive, también afecta:
- A sus parejas, que sienten que compiten con una agenda.
- A sus hijos, que aprenden que papá siempre está, pero nunca está del todo.
- A su propio cuerpo, que un día sale en forma de insomnio, tensión crónica o una enfermedad que obliga a parar.
La gran pregunta
— Que lo cambia todo
La especialista dijo que no se trata de dejar de producir, de entrenar menos o de abandonar proyectos, sino de poder hacerse una pregunta incómoda de vez en cuando: ¿estoy haciendo todo esto porque me llena o porque me ayuda a no parar?