Sin papel ni jabón

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

Recientemente ha consternado al país la noticia de 30 recién nacidos fallecidos en apenas dos meses en la Maternidad La Altagracia. Se señala que parte de estas muertes estaría relacionada con infecciones contraídas en el centro. También existen reportes de contaminación bacteriana en otros hospitales.

Entre las bacterias encontradas están Serratia, Klebsiella y Escherichia coli. Las cuales suelen habitar el intestino humano, por lo que una higiene deficiente puede facilitar su propagación.

Al conocer la noticia recordé algo que me ocurrió recientemente. Me intoxiqué con algún alimento y acudí a un hospital público cercano a mi casa, con una diarrea que me tenía seriamente deshidratado.

Estando en la emergencia pedí ir al baño. Al entrar, descubrí que no había papel. Por suerte pude salir y pedirles a las enfermeras, quienes de mala gana consiguieron un par de servilletas. Al terminar, fui a lavarme las manos: tampoco había jabón.

Imaginen: el baño del área de emergencias de un hospital, utilizado por personas con todo tipo de enfermedades, sin papel ni jabón. Pensé: aquí uno entra con diarrea y sale con neumonía.

¿De qué sirven médicos, medicamentos y equipos costosos si descuidamos algo tan elemental como la higiene?
A veces no faltan recursos. Lo que falta es responsabilidad, supervisión y humanidad.

Papel y jabón parecen poca cosa, hasta que su ausencia cuesta vidas. No podemos normalizarlo. Cada hospital debe garantizar permanentemente higiene básica y cada autoridad debe responder por ello.
Un hospital está para salvar vidas, no para ponerlas en riesgo.