Sin disciplina no se puede
La sobreprotección a los púgiles estelares por parte de los jueces, árbitros y los propios organismos que rigen esa actividad, ha sido el principal obstáculo que ha venido confrontando el boxeo en las últimas dos décadas, para lograr mayor credibilidad.
Uno de los últimos ejemplos sobre decisiones que han dejado mucho que desear sucedió el año pasado en el enfrentamiento entre Julio César Chávez Jr. frente a Brian Vera, estadounidense de origen mexicano.
Quienes observaron ese combate no tienen duda alguna de que Vera ganó con facilidad, sin embargo, los jueces vieron a Chávez “ganador” por decisión unánime, provocando la repulsa general del público.
En la revancha que se escenificará mañana, se espera que no ocurra algo ni parecido a lo sucedido en la primera oportunidad.
Si Chávez se presenta sin haber realizado un riguroso entrenamiento, estoy seguro que mañana nadie lo salvará de una soberana paliza.
Vera no es un fenómeno, pero Chávez ha demostrado que es un indisciplinado por naturaleza, y que aunque tiene todo para convertirse en un sólido campeón, no se adapta, y por eso su carrera peligra.
