Simple aritmética…
La UASD dio títulos a 3,348 nuevos profesionales, en una graduación dedicada al 61 aniversario de la guerra civil de 1965. Coincidió con la publicación por la Universidad de Yale de un reporte sobre la desconfianza en la educación superior. Los contrastes filosóficos entre las autoridades respectivas son pasmosos.
La UASD, secuestrada por políticos de izquierda desde 1962, celebra una fracasada revolución cuyo corolario fue doce años de terrorismo, crímenes antidemocráticos y una ridícula guerrillita; Yale se cuestiona sobre la libertad de cátedra, la necesidad del pluralismo y la honestidad intelectual. La UASD da ingreso a cualquiera y titula sin garantizar destrezas básicas; Yale hace autocrítica por su proceso de selección riguroso y discriminatorio.
La UASD confunde su misión con la promoción social y añora el adoctrinamiento partidista; Yale procura una gobernanza más comprometida con la excelencia académica que con el compromiso político.
Tras 487 años de fundada, la UASD recibe una subvención estatal de RD$16,186 millones, apenas genera RD$725 millones de ingresos y sus gastos en 2025 superaron RD$26,000 millones, un escandaloso déficit.
Contrario al zurdo modelo uasdiano, Yale, con 325 años de historia, opera con un presupuesto de US$6,370 millones; 34 % los produce su fondo patrimonial de US$44,100 millones, 30 % servicios médicos de su hospital, 19 % subvenciones y 8 % por colegiatura de sus 12,000 estudiantes. La UASD tiene 165,404 inscritos.
Las comparaciones son odiosas, pero al país le saldría menos costoso y obtendría mejores profesionales becando en universidades privadas a los uasdianos capaces de aprobar los exámenes de admisión. ¡Los mejores en Yale! Los demás que soliciten ingreso en universidades zurdas de Cuba, Burkina Faso, Nicaragua, el País Vasco o Vietnam. Si logran aprobación, también becados…
