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¿Sigue siendo el dólar un refugio para el mundo?

Durante décadas, el dólar americano ha sido el ancla financiera del planeta: la moneda en la que se fijan los precios del petróleo, se calculan las reservas internacionales y se resguardan los ahorros en tiempos turbulentos. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una pregunta inquietante: ¿está perdiendo el dólar la confianza que lo convirtió en el refugio global por excelencia?

La respuesta no es tan simple como un “sí” o un “no”. El dólar sigue siendo, con diferencia, la moneda más utilizada en transacciones internacionales y la principal reserva de los bancos centrales. Su peso institucional, la profundidad de los mercados financieros de Estados Unidos y la estabilidad jurídica del país continúan otorgándole una ventaja difícil de replicar. Aunque el dólar no ha dejado de ser un refugio, su liderazgo ha cobrado nuevos matices.

Lo que sí está cambiando es el entorno. La economía global se ha vuelto más multipolar y varias potencias, desde China hasta los bloques regionales emergentes, buscan reducir su dependencia del dólar. A esto se suma un factor más inmediato: la volatilidad reciente del dólar.

Las tensiones geopolíticas, los ciclos agresivos de las tasas de interés y los desequilibrios macroeconómicos han vuelto la economía americana menos predecible, lo que ha generado desconfianza entre inversionistas internacionales.

Además, el auge de las monedas digitales, los acuerdos comerciales en divisas alternativas y la acumulación de reservas en euros o en yuanes reflejan una tendencia: el mundo está diversificando sus opciones. No se trata de un reemplazo inminente del dólar, sino de un ajuste gradual del equilibrio monetario global.

Entonces, ¿sigue siendo el dólar un refugio? Sí, pero ya no es el único ni incuestionable. Su fortaleza persiste, aunque enfrenta presiones que antes no existían. El desafío para Estados Unidos será mantener la credibilidad que, durante décadas, convirtió al dólar en un sinónimo de seguridad.

Parece que llegó una transición en la que la estabilidad ya no depende de una sola moneda, sino de un sistema financiero más complejo y competitivo.

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Dr. Antonio Ciriaco Cruz, economista. Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD. Columnista de El Día.

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