Si no cambia, el JE de la NBA va de mal en peor
Espn.-La estrategia de Adam Silver, nuevo comisionado de la NBA, de cambiar el Slam Dunk Contest de un parámetro individual a grupal haya sido sólo una experiencia fallida.
Reglamentación confusa e intentos poco interesantes fueron el resultado de un cóctel capaz de fulminar a un león que antes lucía fornido y saludable.
Ensayo y error, como modus operandi, no parece corresponder a una Liga que ha hecho del marketing una moneda exitosa en ambas caras.
Sin embargo, sólo podemos criticar de esta edición el concurso de volcadas -perdón John Wall-, porque el JE sigue siendo el mismo bodrio de siempre. O, mejor dicho, de los últimos años: millonarios musculosos riéndose a carcajadas en un rectángulo de juego, casi como un contagio del extraordinario show previo. Sin intenciones de ganar ni perder. Ni siquiera de jugar.
Lo divertido de esto
¿Qué puede haber de divertido en todo esto? Nada. Absolutamente nada. Jugar al básquetbol sin defensa es como jugar al fútbol sin arqueros: no pueden existir anotaciones ni goles bellos ante una concepción que destruye el deporte en su esencia. La expectativa dura sólo dos ataques: en el universo de la oferta desmedida, más vale ver una buena película en el cable que tolerar más de 40 minutos de básquetbol disfrazado de ciencia ficción.
Los jugadores necesitan relajación y aprovechan este momento para poner manos y pies en la hielera. No es casualidad que James le haya pedido al comisionado más días de descanso.
Se necesita pimienta
Estrellas estadounidenses contra internacionales, ventaja de cancha en definiciones y otras ideas podrían aplicar para darle algo de pimienta a un partido que carece de atractivo desde hace años. Por ahora, los únicos que se divierten con todo esto son los jugadores. Este ensayo del aburrimiento, tarde o temprano, se verá en las tribunas y en los ratings televisivos, por lo que es momento de girar el timón antes de que sea tarde. En definitiva, no olviden se trata de un partido de básquetbol.
