No se preocupe, ocúpese
Si hay algo que limita o impide una relación sexual satisfactoria y gratificante y afecta el desenvolvimiento de la cotidianidad, es la preocupación.
Cuando se está preocupado, no se está a cargo de su propia vida y esto limita sus actividades, entre ellas en lo que respecta a lo sexual.
Cuando se vive en pareja puede lesionar la cotidianidad y provocar disgustos, ataques al compañero, comentarios críticos negativos, se está a la defensiva sin oportunidad de lograr esa empatía que es necesaria para que la pareja funcione adecuadamente.
Muchas de estas preocupaciones vienen a causa de estar amarrados al pasado, de la incapacidad de perdonar, de basarse más en sus defectos y limitaciones que en sus virtudes y talentos, de valorar más lo material que lo espiritual, de tener dudas en lugar de fe, de pensar en el futuro más que en el presente, de desear lo que es inalcanzable en ese momento.
En lugar de preocuparnos, ocupémosnos en activarnos, poner mente y cuerpo en actitud de mejorar nuestra condición actual, pensar positivamente, ver los problemas reconociéndolos y al mismo tiempo buscarle solución, liberarnos del pasado y de los resentimientos que este genere, preparar nuestro futuro sobre una base real, dirigir la atención a descubrir nuestros talentos y virtudes.
En la vida de pareja, mire las debilidades, pero dirija su atención hacia las fortalezas, acepte que no es perfecta, renegocie y cuide su vida sexual.
Una pregunta para hacerse: lo que me preocupa hoy, ¿tendrá importancia dentro de un tiempo?
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