¿Se hace tan difícil?
Nuestra sociedad en innúmeras ocasiones ha sido “tacaña” en reconocer los logros que en diferentes campos obtienen muchos de sus ciudadanos.
Incluso, una gran cantidad ha sido enviada al ostracismo.
Hombres y mujeres que en diferentes áreas han realizado grandes o pequeños aportes, en algunos casos son “reconocidos” años después de su desaparición física.
Otros tienen la “mala suerte” de que, a pesar de haber hecho aportes extraordinarios, no tienen quien les escriba.
La muestra más fehaciente la tenemos en Juan Pablo Duarte, quien murió en el olvido en Venezuela, después de pasar todo tipo de calamidades.
Y si eso le ocurrió al Padre de la Patria, al que todavía a estas alturas muchos le regatean sus extraordinarios aportes, ¿qué les espera a los demás?
El deporte dominicano tampoco escapa a esa terrible realidad.
Las muestras más fehacientes se observan en el reconocimiento de hombres humildes que durante años dieron lo mejor de sí, y tienen que luchar a “brazo partido” para llegar a la inmortalidad, lugar que otros alcanzan sin tener los méritos suficientes.