Sálvese el que pueda
La naturaleza del dominicano, para muchos es muy apacible, sin embargo, el comportamiento actual rebasa la frontera de la convivencia armónica, y se acerca más al de fieras salvajes que no ceden ni admiten que sus congéneres también tienen derechos adquiridos.
La sociedad, sin temor a equívocos, ha sufrido, para mal, un giro de 180 grados, y lo que constituían pueblos, comunidades y barrios apacibles, se han convertido en infiernos, donde nada se garantiza.
El deterioro que se manifiesta es alarmante, al punto que hasta la autoridad en todos sus estamentos está plagada de antisociales con poder económico y elevado poder de fuego.
Esa situación ha generado la creencia de que lo más importante es llegar a como dé lugar, sin importar la forma ni el fondo.
Lo que se observa desde las esferas de poder, militar, policial, judicial, sociedad civil, clubes y muchos otros estamentos, es solo un reflejo de lo mal que andamos.
Lo malo, increíble , lo que no se entiende, es que a nadie ya le importa un carajo, porque la situación ha llegado a un extremo de ‘sálvese el que pueda’.
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