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El gobierno de Rusia se está preparando para la posibilidad de que los bajos precios del crudo están aquí para quedarse, en tanto la competencia entre el petróleo y otros combustibles como el gas natural se intensifica.
El país no ve ninguna razón de elevar el crudo por encima de US$50 el barril en el corto plazo y predice que se mantendrá en un rango de US$40 a US$60 en los próximos siete años, dijo el viceministro de Finanzas, Maxim Oreshkin, en una conferencia en Moscú organizada por Vedomosti.