Rol del CONEP

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Guardo excelentes recuerdos del antiguo CNHE, actual CONEP, que recién cumplió 63 años de fundado. Por varias décadas colaboré con el CNHE y sus magníficos logros que narro y documento en mis memorias.

En la reciente celebración, sus aventajados y diligentes dirigentes resaltaron la estabilidad del país, la confianza que merece el Gobierno y la disposición sus asociados para generar más y mejores empleos con nuevas inversiones y seguir aportando al crecimiento.

El presidente Abinader es afortunado por contar con un apoyo tan leal y merecido de la principal organización del sector empresarial, un aliado en las acciones oficiales para promover más desarrollo y creación de riqueza.

Sin embargo, al rememorar el rol frecuentemente adversarial del CNHE y varios gobiernos del siglo pasado, me pregunté si la actual almibarada relación conviene más que cierta distancia, imprescindible para respetuosamente disentir o cumplir mejor con su expresado propósito de liderar el fortalecimiento de la libre empresa, promover el avance socioeconómico y ser un activo agente de transformación institucional.

Como entidad cúpula que agrupa asociaciones industriales, empresariales, agropecuarias, comerciales, financieras, turísticas, mineras, de telecomunicaciones y energía de la nación, al CONEP se le reconoce su capacidad para el diálogo multisectorial, la defensa de la industria local, las buenas prácticas sostenibles y otras virtudes.

Pero… ¿no habría un mejor clima de inversión y mayor productividad en el país si el CONEP exigiera que las EDE cumplan su responsabilidad sin drenar al erario con subsidios estratosféricos? Aparte del daño moral de obligar o tolerar el colosal robo de luz.

¿O apoyando que el Gobierno combata con macana legal las flagrantes ilicitudes impunes de los pseudo sindicatos de transporte y de maestros? Son sólo dos ejemplos -tipo Pareto- de que la excelente relación del Gobierno y el CONEP podría resultar muchísimo más beneficiosa para ambos y también el resto del país, si aplicaran aquello de que amor no quita conocimiento. El desengaño tras una ceguera voluntaria es el más doloroso…

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.