Ripiando el marisco en Sánchez
Jerry Bauer y Bienvenida Nina, son esposos, norteamericano el primero y dominicana la segunda, residen en Puerto Rico, donde el primero trabaja para una agencia civil norteamericana.
Se embarcaron en la preparación de la primera feria del marisco en la ciudad de Sánchez. De ellos, según me dice doña Bienvenida, fue la idea, dirigida a promover y mantener vigente una parte de la cultura alimenticia y culinaria de los sancheros, que fue vinculada certeramente con otros rasgos culturales de la dominicanidad como los bailes y ritmos folclóricos, especialmente el merengue típico. De ahí el sugerente nombre de la feria, Primer Festival del Marisco Ripiao.
Fui invitado a presentar el documental Tatico Siempre, y fui partícipe de una hermosísima actividad que culminó el pasado sábado 21 con la exhibición de platos preparados en base a camarones, lambí, pescado, junto a dulces, panes, tortas y cuanta delicia ha podido crear la tradición en esa parte importante de nuestro país.
Un personal cortés y atento cooperó con el orden, la seguridad y el éxito del evento. Sobresalían mister Bawer y doña Bienvenida, que no descansaron un instante, se ocupaban de los asuntos organizativos y de colmar de atenciones a los invitados.
Alegraron el evento, el conjunto típico de la Marina de Guerra, el ballet del ministerio de Cultura, el de Turismo; y la feria, que se inauguró en la mañana, con la presencia de autoridades municipales y provinciales, se cerró en alta con la actuación del más completo y más clásico de los acordeonistas típicos del presente, el maestro Rafelito Román y su conjunto.
Importantísima experiencia que deberá repetirse oportunamente. Sánchez lo merece. Ubicado en medio de una impresionante belleza natural, entre mar y montaña, ese pueblo tiene una historia y una riqueza cultural que no debieran menospreciarse. Se llamó Las Cañitas, originalmente, hasta que bajo el régimen de Lilís se le cambió el nombre.
Empezó a levantarse en torno al muelle construido en la margen suroeste de la bahía de Samaná. Tomó dinamismo con la construcción del ferrocarril Sánchez-La Vega y ya en 1887, contaba con dos mil habitantes de los cuales apenas la cuarta parte era de origen dominicano, mientras una proporción igual se componía de emigrantes europeos, y el cincuenta por ciento restante lo integraban trabajadores provenientes de las islas vírgenes, de Turkilánd, Curazao, y otras antillas menores.
Por eso, los sancheros de hoy son depositarios y herederos legítimos de una variada herencia cultural y folclórica. Hacen bien mister Jerry, doña Bienvenida y las autoridades municipales y provinciales al organizar eventos como este festival.
Hay que tratar que en futuras versiones el apoyo oficial y del sector privado sea mayor, aunque con la rigurosa condición de que el interés comercial no le vulnere la esencia folclórica, para convertirlo en la lamentable borrachera en que han degenerado las fiestas patronales de algunos puntos del país.
