
Arizona. – Rihanna fue en contra de todas las convenciones de un espectáculo de medio tiempo del Super Bowl típico y convirtió el más grande escenario del espectáculo en algo propio. Y lo hizo al tiempo que reveló que está embarazada de su segundo hijo.
La presentación fue más una pieza vanguardista que un concierto. La superestrella de Barbados, vestida con un traje completo rojo brillante, repasó 12 de sus éxitos en 13 minutos rodeada de decenas de bailarines andróginos vestidos de blanco que igualaban cada movimiento que ella hacía sobre y por encima del escenario gigante en el State Farm Stadium en Glendale, Arizona. Por si alguien no lo vio, todo se trató de Rihanna.
No hubo invitados especiales. Ni hubo interrupciones. Ni cambios de ritmo. Del comienzo en una plataforma suspendida sobre el escenario, a su poderosa interpretación de su canción inspiradora “Diamonds”, Rihanna mantuvo la atención de todos al entonando un éxito tras otro, de “Work” a “Umbrella”.
