Retos y desafíos del Gobierno 2016-2020

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Carlos Salcedo.

Los cuasi debates electorales se han centrado en propuestas que implican el crecimiento económico y la sostenibilidad del sistema democrático, teniendo en su base varios ejes, como la transparencia, el buen gobierno, la reforma fiscal, la seguridad ciudadana, salud, educación, disminución de la pobreza y de la desigualdad y el fortalecimiento de las instituciones.

El gobierno que surja de las próximas elecciones –aunque sea reelegido Danilo Medina, como todo parece indicar- deberá trabajar intensivamente en la modernización del Estado y asegurar el fortalecimiento de la economía dominicana, con miras a contribuir al desarrollo.

A lo que debe comprometerse el nuevo gobierno es a apostar por un entorno social pacífico, organizado e instituciones que funcionen eficientemente.

La recomposición del mercado laboral, eliminación de los procesos de trámites innecesarios en las instituciones del Estado, mejora definitiva de los servicios eléctricos, políticas de continuidad de las inversiones productivas, que creen las condiciones para generar empleos de calidad y riquezas son solo parte de las bases fundamentales para el desarrollo.

El nuevo gobierno debe revisar la fiscalidad, como principal herramienta de los gobiernos para su intervención en la economía.

La reestructuración tributaria es legítima, siempre que se encuentre el equilibrio entre el mantenimiento de un Estado de bienestar sostenible y un gobierno que tenga los recursos necesarios para financiar los servicios públicos, sin desincentivar la actividad económica y su desarrollo.

La unión de los sectores educativos y empresariales debe consolidarse, mejorando los parámetros de empleabilidad. No queremos graduados por montones que salgan al mercado laboral para no conseguir trabajo, porque las plazas que ofrece la economía están llenas o porque no los necesitan.

Debemos aumentar la productividad, reducir la atomización del sector empresarial, emprender, fortalecer y ampliar políticas que potencien la competitividad, el crecimiento sano de las empresas y el mercado interno.

Tenemos resultados económicos satisfactorios, pero necesitamos seguir impulsando la reindustrialización.

Los inversionistas y los mercados financieros deberán reconocer en los próximos años la reducción de la deuda pública, la eficiencia del gasto público, la estabilidad de las finanzas del gobierno y un desarrollo económico sustentado en el crecimiento de todos los agentes económicos, beneficiando a toda la escala social desde empleadores a trabajadores.