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Muchos sirios de Damasco y de otras partes del país controladas por el presidente Bashar al-Assad habían aclamado a Vladimir Putin como su salvador frente a las embestidas de los militantes del extremista estado islámico.
La inesperada retirada parcial anunciada por el líder ruso llega cinco meses después de que su ejército interviniera decididamente con el objetivo de combatir a los terroristas, aunque en realidad su participación en el conflicto sirvió para dar un vuelco a la guerra, al ayudar al ejército de Assad a conseguir avances frente a sus oponentes.
La decisión de Rusia va a afectar la capacidad militar de las fuerzas gubernamentales.