Resurgen las quejas por ignorar talentos al Pabellón de la Fama

Juan Mercado
Juan Mercado


Con la revelación del fenecido periodista Domingo Saint Hilaire como el primer integrante de la clase 2026 para el Salón de la Fama del deporte dominicano se alertaron las alarmas. Hace años que se escuchan las quejas por el menosprecio al seleccionar exatletas y propulsores con méritos para ser inmortales del deporte dominicano.

Es injusto cómo figuras que por sus destacadas actuaciones deportivas en eventos nacionales e internacionales que merecen ser exaltadas se queden en el olvido porque no tienen a un padrino en las discusiones de ese conclave.

No se entiende cómo personajes, entre ellos Pablo Neftalí Cruz, quien tiene méritos de sobra, su nombre nunca es tomado en cuenta.

El curriculum de Neftalí es amplio, siendo el descubridor de una gran cantidad de jugadores, entre los que existen varios inmortales. Incluso, fue premiado en Estados Unidos como el Scout del Siglo. Neftalí está en el mismo escalafón de Rafael Ávila y Epy Guerrero, quienes ya fueron inmortalizados en calidad de propulsores.

Los gritos no cesan porque no se conocen las razones para la negativa existente contra el exbaloncestista Héctor-El Toro- Báez, quien fue un estelar del mismo nivel de otros contemporáneos suyos que ya fueron electos.

En béisbol tampoco se entiende la no escogencia de Guillermo García, quien fue un jugador clave en varios campeonatos nacionales y de Serie del Caribe de las Águilas Cibaeñas.

Otro que cayó en el olvido es Domingo Ramos, quien fue uno de los mejores bateadores de su época. A nivel amateur los olvidos son más notables. Talentos como Johnny Olivo, el mejor pitcher zurdo de la historia; Virgilio Veras, Wilfredo Fernández, Sergio La Hoz, Pablo Antonio Cabrera Santos-Cacarita-, Gabby Salazar y otros, ya no son recordados, siendo una gran injusticia histórica.