Responsabilidad social y la academia: el reclamo Kliksberg

José Mármol
José Mármol

De no cuidarse con el celo que ameritan las ideas diseñadas al crisol del compromiso ético y una auténtica preocupación por combatir la desigualdad en el género humano, con la Responsabilidad Social Empresarial podría ocurrir lo que uno de los pioneros de las relaciones públicas, como disciplina de la gestión de procesos, afirmó acerca de ellas: una buena idea con una muy mala reputación.

Hoy ha quedado demostrado que la reputación es uno de los activos más valiosos de una marca o empresa, a pesar de su intangibilidad, y demasiadas veces, de su incomprensión por parte de tecnócratas y empresarios advenedizos.

De ahí la importancia que reviste el llamado que hiciese el destacado economista, sociólogo, experto en estrategias de RSE y capital social, y padre de la denominada Gerencia Social, Bernardo Kliksberg, en la conferencia magistral que dictó el día 13 de mayo, en el marco de la inauguración de la Cátedra de Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad “Alejandro E. Grullón E.”, auspiciada por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Fundación Popular, Incorporada, entidad corporativa y sin fines de lucro creada el pasado año por el Grupo Popular, en el marco de la conmemoración del cincuentenario de su filial Banco Popular Dominicano.

En ese escenario, compuesto por más de 350 empresarios, académicos, dirigentes de la sociedad civil, representantes de Gobierno y de organismos internacionales, entre otros, así como en entrevistas concedidas a prestigiosos medios de comunicación del país, el experto argentino de origen polaco subrayó la necesidad de que el empresariado del siglo XXI haga de la RSE parte esencial de sus estrategias de negocios y del componente ético y humano de su razón de ser, porque será su único modo de sobrevivencia y de hacer sostenible en el tiempo y en las condiciones de competitividad del mercado su crecimiento, de sus empleados y del entorno social en que lleva a cabo sus operaciones.

Eso sí, cuidado con meter gato por liebre, y pretender acuñar visos de RSE a falsas posturas filantrópicas o seudoaltruistas con ánimo publicitario o de inmerecido prestigio frente a las reales demandas insatisfechas de amplias capas de la sociedad o a impostergables necesidades de orden legal, sanitario, salarial, alimenticio o de derechos humanos fundamentales.

De ahí el reclamo de Kliksberg tendente a denunciar la falsedad de ciertas empresas, sin importar su tamaño o su influencia económica y geopolítica, que protagonizan episodios de lo que llamó “RSE figurativas” o de meras pantallas publicitarias y poses mediáticas.

Estas, a su vez, se comportan como “empresas narcisistas”, que solo se preocupan por sus ganancias sin importarles el entorno social o la vida de la gente.

La creación de conciencia, en el sentido de comprometer al empresariado en la búsqueda de estrategias de RSE y Sostenibilidad que contribuyan a reducir la brecha de la inequidad social y la creciente pobreza, porque no hay empresas exitosas en sociedades o Estados fracasados, es uno de los propósitos fundamentales de la Cátedra, que en homenaje a la vastísima labor social del banquero Alejandro Grullón, están impulsando la Pucamaima y la Fundación Popular.

Sin embargo, hay que subrayar la necesidad de un verdadero compromiso también por parte de los sectores público y de la sociedad civil, de manera que la creación de valor social compartido o equilibrio entre los intereses público y privado se traduzca en inclusión social, calidad de empleo, oportunidad del conocimiento y mejoramiento de la calidad de vida de la población. Porque, dijo Kliksberg, hacer RSE con sentido ético y compromiso humano es “ganar-ganar”.