Rendición de cuentas, ciencia ficción y dramatismo

Daris Javier-columnista
Daris Javier.

Como se sabe, una rendición de cuentas es el acto mediante el cual las autoridades, servidores públicos justifican y gestionan sus acciones, decisiones y conducción de recursos públicos frente a los organismos de control y los ciudadanos.

Pero a su vez, tiene como objetivo promover la transparencia, la confianza y responsabilidad, permitiendo evaluar la gestión y aplicar medidas correctivas, razón por la cual se convierte en una obligación que se tiene que sustentar y presentar en una documentación económica o financiera irrefutable a toda prueba.

Para el caso de la Republica Dominicana, el texto constitucional consagra la rendición de cuentas en el espíritu de los artículos 114 y 128, los cuales mandan al presidente de la República a presentar un informe anual de su gestión ante el Congreso Nacional cada 27 de febrero.

Pues se trata de un acto solemne de transparencia donde el presidente expone la administración presupuestaria, financiera y de gestión del año anterior ante el Congreso Nacional, conforme con el artículo 128, numeral 2, literal f) de la carta magna, lo cual ha de ser acompañada de un mensaje explicativo de las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos, financieros y sociales esperados y las principales prioridades que el gobierno se propone ejecutar.

Hay que reconocer que el presidente Luis Abinader cumplió con la formalidad establecida por el texto constitucional dominicano al acudir en la fecha indicada.

Sin embargo, en lo relativo a la concepción de una rendición de cuentas como tal resulta inocultable que esta fue empañada por las emociones, la arrogancia de las cifras, la petulancia y la manipulación de los hechos al suponer realidades inciertas y que no resisten pruebas de comprobación.

La jactancia argumentativa de que con “resultados concretos en nuestra economía y nuestro desarrollo”, tal como que en el 2025 “la economía dominicana creció un 2.1%, situándose en el promedio de América Latina, que marcó un crecimiento del 2.2%”.

Pero presentar esta cifra como un gran logro cuando la proyección en enero de ese año fue de 4.7%, esto es, resultado inferior al proyectado y pérdida de espacio en la economía de la región, pero para quitarse la responsabilidad de esta afirmación siempre suele atribuir la versión al Banco Mundial, FMI, CEPAL y ahora a Harvard University, entidades que nunca han realizado estudio de campo en la Republica Dominicana.

En igual dirección ocurre con presentar como logros las utilidades del Banco de Reservas y lo primero que hay que destacar es la no dependencia de esta entidad de las acciones directas del gobierno ya que es una entidad de negocios del sistema bancario, asi como jugar con la calificación de riesgo país y el índice de solvencia del sistema bancario. En la rendición de cuentas el presidente Abinader presume que el Banreservas alcanzó “utilidades por RD$ 25 mil millones en 2025”, pero al repasar su rendición de cuentas del 2025, al referirse a esta entidad afirmaba que para el 2024 se alcanzaron “utilidades récord de 27,566 millones de pesos”, esto significa una contracción de las utilidades, no un logro.

También, atribuirse logros por el índice de solvencia del sistema bancario no es algo sensato si se considera que superada la crisis bancaria 2003-2004, el índice de solvencia alcanzó su mayor esplendor a partir de enero del 2005 hasta la actualidad ajustado a los estándares de las normas internacionales, pero no en el 2025. En igual dirección podemos destacar la calificación de riesgo país que desde el segundo trimestre del 2005 hasta la actualidad ha mantenido un grado aceptable por las calificadoras de riesgos Moody’s, Fitch Ratings y Standard and Poor’s.

Es frecuente escuchar la jactancia de una reducción fantástica de la deuda pública utilizando el coeficiente de deuda/PIB como si esta ha disminuido, con lo cual se oculta el monto de la misma.

Por tal razón, es oportuno resaltar que este coeficiente lo que explica es el porcentaje del PIB que se requeriría para pagar la deuda, no una reducción, en tanto que, el monto de la deuda pública representa la suma total de capital que un Estado debe a los acreedores internos y externos en un momento determinado y esto se ha ocultado en todas las rendiciones de cuentas del presidente Abinader.

Una mirada detenida a las ultimas 5 rendiciones de cuentas permite observar el mismo formato y estructura de redacción resaltando las mismas variables y conceptos, donde solo cambia el año y las cifras. Por igual, se repiten las mismas obras, las mismas promesas y los mismos lugares y cuando menciona las obras, lo único es agregar la narrativa de otras en proceso y la distribución territorial, asi como presentar empleos inexistente, olvidando la indexación salarial.

Al escuchar y leer la rendición de cuentas del 2026 tan amplia y contradictoria entre sí, lo que resalta e inocultable es la apasionante ciencia ficción y el dramatismo. El imaginario de la rendición de cuentas 2026 obliga a recordar la novela el presidente ha desaparecido, publicada por Clinton y Patterson (2018), donde la intriga y la accion ponen en evidencia la existencia de “secretos y detalles que sólo un presidente puede conocer”.

Sobre el autor

Daris Javier Cuevas

Economista-Abogado
Máster y Doctorado en economía
Catedrático de la UASD