Remar cuando no hay viento

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Hay días en los que el viento sopla a favor y todo fluye, las puertas se abren y las ideas encuentran eco, pero también existen temporadas silenciosas, en las que el impulso no llega y, aun así, debemos remar.

Hace mucho que perdí la cuenta de las veces que navegué sin viento y contracorriente o en las que la brisa era tan fuerte que avanzaba tan rápido… aprendí que ni la calma absoluta ni la velocidad desmedida definen mi viaje, sino la capacidad de mantener mi rumbo.

Luego de celebrar la primera Peña Interactiva, en el bar del Teatro Nacional, me quedé pensando precisamente en eso: en la importancia de avanzar incluso cuando no hay aplausos, la validación no es visible o los resultados aún no se manifiestan con la fuerza que imaginamos.

En medio del encuentro del pasado lunes, resonó en mí esta retroalimentación: “Recuerdo que hablamos sobre esto hace meses… y ya lo hiciste”. Esa frase, sencilla, pero contundente, me hizo detenerme por dentro, no porque necesitara aprobación, sino porque fue la confirmación de algo más profundo: cuando una idea nace con propósito y convicción, no se queda en discurso, se convierte en acción.

Una visión única
Cada persona construye una visión propia de la vida, tejida con sus experiencias, valores y aspiraciones; es íntima, personal e intransferible… nadie puede contemplarla con la misma nitidez con la que la percibe quien la imagina y la siente. Y es justamente en ese punto, entre lo que se sueña y lo que se hace, donde la palabra ‘coherencia’ marca la diferencia y revela la autenticidad de cada camino.

La realidad es que muchas veces nos equivocamos y los tropiezos son inevitables, pero el éxito no se define por la ausencia de fracasos, sino por la valentía de persistir porque la satisfacción no nace de la conformidad, sino del coraje de mantenerse firme ante la incomprensión.

Construir desde Encuentros Interactivos me ha permitido entender que no se trata de convencer a todos, se trata de sostener la convicción propia, de remar incluso cuando no hay viento, de avanzar aunque el movimiento parezca imperceptible, porque cuando alguien puede decirte meses después: “Ya lo hiciste”, significa que no sólo soñaste, sino que accionaste… y eso también es una forma de liderazgo.

Persistir en momentos difíciles
Desde mediados del año pasado, la tristeza y el dolor se apoderaron de mi… todo cambió y me costó recuperar mi energía y retomar mis planes. El viento dejó de soplar, pero seguía remando, un poco más lento o simplemente flotando, en pausa. Trabajé muy duro por recuperarme, por mí y por los míos, porque entendí que persistir no es una declaración hacia afuera, sino un acto silencioso conmigo.
Incluso cuando el viento tarde en volver, debemos recordar que “el viento siempre vuelve”.