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Reflexión

El presidente Donald Trump al ataque. Secuestró al presidente Nicolás Maduro y la esposa, y continua la agresión. Confiemos en que la dirigencia bolivariana tenga presente que su derrocamiento sigue siendo su objetivo y que si Trump no lo ha intentado ha sido porque, además de lo difícil de lograrlo, una eventual caída del gobierno de Dilcia Rodríguez crearía un vacío que los norteamericanos no tienen forma de llenar, con una oposición políticamente derrotada y dividida, corrupta, acéfala, cuya figura principal no es más que una señora ambiciosa a la que el mismo Trump ha descalificado y humillado.

La otra opción sería forzar al Gobierno venezolano a doblegarse y, hasta ahora, eso no está a la vista. Aun bajo las condiciones de plaza sitiada, ese gobierno mantiene su espíritu de soberanía y la unidad de su base de apoyo político y militar. Confiemos en que logre enfrentar y vencer los designios del señor Trump, que forman parte de una estrategia de dominio universal. Ahí lo tenemos provocando disturbios en el Oriente Medio, Groenlandia y en Alaska.

Aunque sus fines más inmediatos van dirigidos al control y el saqueo de América Latina y sus recursos. Intensifica la hostilidad hacia Cuba libre y soberana y hace todo lo posible por bloquear a los gobiernos insumisos y por someter aún más a los gobiernos dóciles de la región.

Ya nuestro país sufre las consecuencias, y hoy pasa por el sonrojo de ver su suelo mancillado de nuevo por tropas extranjeras, con una agravante onerosa: históricamente, las tropas norteamericanas siempre nos ocuparon por la fuerza y esta vez, nos han intervenido con la anuencia imperdonable del Gobierno dominicano.

Además, al influjo de esa ofensiva yanki, las ideas conservadoras, reaccionarias y neofascistas han ganado espacio también en nuestro país. Entre muchas más, hay dos expresiones muy sintomáticas, el anticomunismo “a lo Bonillita”, y el ataque odioso al movimiento de izquierda.

Son tiempos inhóspitos, pero recuerdo a Mao Tse-tung cuando dijo, palabras más o menos: “Toda fuerza reaccionaria a punto de perecer se lanza desesperadamente a una última embestida de agonía; algunos se dejan confundir por esa demostración de poderío aparente, y no logran ver el hecho esencial de que el enemigo se aproxima a su fin, en tanto ellos mismos se acercan a la victoria”.

Trump seguirá al ataque, pero la protesta y la movilización crecen y crecerán hasta en Estados Unidos; y los pueblos sabrán salir airosos, como lo hicieron en los tiempos trágicos de la Alemania nazi.

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Columnista de El Día. Dirigente político y escritor.

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