Recuperación económica y gasto en infraestructura, mito o realidad
Los economistas propugnamos ampliamente por una mayor proporción del PIB o mayor inversión pública en infraestructuras
Desde un tiempo hacia acá, parece haber un consenso generalizado de que el gasto de capital o inversión pública en infraestructura impulsa un mayor nivel de desarrollo, es casi un axioma de fe entre economistas y analistas sociales, por las derivaciones que ello implica en el efecto multiplicador de las compras diversas que conllevan y la contratación de mano de obra que obliga dado los multiniveles de acciones que arrastran en muchas variables.
Históricamente, el comportamiento de la inversión pública o gasto de capital anual han sido los siguientes: para el año 2020, el ejercicio presupuestario el gobierno central consignó RD$137,800,022,933 para gasto de capital, dentro de un presupuesto total de RD$861,074,372,943.
El gasto de capital (inversión pública) durante el año 2021 ascendió a RD$123,158.0 millones. Este monto representó el 2.5% del producto interno bruto (PIB) de ese año, formando parte de la ejecución presupuestaria del gobierno central. RD$1,094,808,402,391 (más de un billón de pesos). El proyecto fue sometido por el Gobierno y aprobado por el Congreso para cubrir las operaciones y el gasto público del año 2021, marcando un hito al superar el billón
El Presupuesto General del Estado 2022 de la República Dominicana fue aprobado con un monto total de RD$1,155,565.3 millones de pesos (aproximadamente 1.15 billones) mientras que el gasto de capital La inversión pública en gasto de capital en la República Dominicana durante 2022 mostró una ejecución de RD$130,527.5 millones
Para el 2023, El gasto de capital en la República Dominicana ascendió a RD$183,438.3 millones, representando un incremento del 14.7% respecto al año anterior y un 2.7% del PIB.
El presupuesto general del Estado dominicano ascendió a un monto total de RD$1,479,119,199,771 (un billón cuatrocientos setenta y nueve mil ciento diecinueve millones ciento noventa y nueve mil setecientos setenta y un pesos).
En el 2024, A mediados de diciembre de 2024, el monto ejecutado alcanzó los RD$155,280.2 millones, reflejando un aumento de los proyectos de inversión pública en el ejercicio presupuestario, mientras que el Presupuesto General del Estado 2024 en República Dominicana, reformulado a mediados de año, ascendió a RD$1,575,263.9 millones,
Para 2025, el comportamiento de ambas variables fue el siguiente: El Presupuesto General del Estado 2025 de la República Dominicana, convertido en ley, ascendió a RD$1,681,728.1 millones.
Este presupuesto contempla un déficit proyectado del 3.1% del PIB, enfocado en la disciplina fiscal bajo la nueva ley de responsabilidad fiscal, mientras que la inversión pública cerró el 2025 con un gasto de capital (inversión pública) de RD$207,751.7 millones, equivalente al 2.6% del PIB, un 11% más que en 2024.
Llegamos a 2026, para el año que discurre ambas variables y sus montos son las siguientes: “Para el año 2026 en la República Dominicana, el gobierno ha proyectado un gasto de capital significativo, con un monto estimado de RD$215,285 millones equivalentes a 2.5 del PIB y, con una tasa de cambio proyectada de 65×1 USD equivalente al 20.1 % del producto interno bruto (PIB).
El Presupuesto General del Estado asciende a RD$1.744 billones (1.744 millones de millones), con ingresos estimados de RD$1.34 billones.
Los economistas propugnamos ampliamente por una mayor proporción del PIB o mayor inversión pública en infraestructuras como autopistas y puentes y otras que estimula la demanda interna a corto plazo y, que eleva la productividad y el PIB en el más largo plazo al generar beneficiosos efectos secundarios en muchas regiones y localidades del país.
En realidad, la inversión pública neta luce estancada cuando se analiza sus ondulaciones en el último quinquenio. Muchas de las obras publicas de gobiernos anteriores requieren mantenimiento porque el deterioro del stock del capital público descansa en reposiciones que se atienden cuando la opinión publica hace reclamos por lo alarmante y peligroso para la población afectada.
Impulsar la demanda interna al tiempo de producir un alza de la tasa de inflación (que encarezca los materiales de construcción) desalentaría y deprimiría las exportaciones nacionales debilitando el PIB real por lo que la política monetaria debe tener una orientación acomodaticia dejando estable la tasa de interés, ante los peligros cada vez más creciente de un proceso inflacionario producto de la guerra EU, e Israel contra Irán.
Existen muchos tipos de estímulos del tipo fiscal, como por ejemplo rebajas impositivas focalizadas para aumentar las inversiones en infraestructuras y sus efectos secundarios en el gasto público.
Si el gasto público aumenta en 1% del PIB durante dos años, el efecto sobre la economía será de crecimiento por el aumento de la demanda agregada determinando una brecha positiva del producto (se trata de la diferencia entre lo que un país produce y lo que puede producir eficientemente).
Las tasas de interés aumentan a medida que se ajusta la política monetaria en respuesta a una mayor presión inflacionaria.
Finalmente, existe el Modelo Monetario y Financiero Integrado Mundial (GIMF) por sus siglas en inglés utilizado ampliamente por el FMI como marco para estudiar los efectos a corto y largo plazo de aspectos fiscales (tributación y gasto).
Este modelo permite explorar cómo la inversión pública en infraestructura puede influir en la productividad de la economía interna.
