RD se merece gran estadio
Cada vez que uno observa que el béisbol de las Grandes Ligas llega a un país de la región caribeña, a uno sin querer le da envidia, y al mismo tiempo se pregunta muchas veces: ¿por qué en nuestro país, que es el rey del béisbol fuera de los Estados Unidos, no pueden montar juegos de Grandes Ligas? El gobierno de Panamá, donde ni siquiera hay béisbol profesional, sirvió de soporte para que los Yanquis y los Marlins presenten en el estadio Rod Carew la “Serie de la leyenda”, que se jugará mañana y pasado para honrar a Mariano Rivera.
En nuestro país, cada vez que se toca el tema de traer un evento similar, siempre se queda en “aguajes” y falsas esperanzas.
La realidad es que no existe ningún empresario interesado en hacerlo y tampoco gobierno alguno se ha preocupado por invertir en un estadio con condiciones para ser anfitrión del espectáculo que representan los juegos de las Grandes Ligas, que por demás, los dominicanos nos los merecemos, ya que el béisbol es una fuente constante de ingresos para los gobiernos, de manera directa e indirecta.
Los gobiernos se benefician sobremanera de la atención que pone el pueblo dominicano al béisbol de las Grandes Ligas y al torneo invernal, siendo ambos un gran alivio para bajar las tensiones por el alto costo de la vida. Este último es un beneficio que aunque es abstracto, llega hasta lo más profundo.
El gobierno dominicano se dejó utilizar o quiso entrar en una onda, que para nada le conviene, al anunciar su apoyo al proyecto de construir un estadio de béisbol entre La Romana y Punta Cana, que por la distancia se sabe que no es más que pura fantasía.