A Fernando Ferrán Brú con gratitud. Soy optimista sobre el futuro de la sociedad dominicana. Los grandes males que nos afectan son superables en el tiempo, a medio plazo, pero demandará la contribución de todos, especialmente de las nuevas generaciones.
Debemos darle prioridad a la razón como espacio de diálogo y toma de decisiones. Abandonando los arrebatos emocionales que generan racismo, xenofobia, nacionalismo, desprecio por los más pobres, avaricia, entre otros males.
La educación formal y social es clave y quienes incidimos en la opinión pública debemos aportar mucho en ese terreno.
Otro aspecto es esforzarnos es en el Estado de Derecho, reglas claras y precisas para toda la vida social, política y económica.
Eliminar la corrupción, transparentar todas las operaciones financieras, garantizar los derechos de todos los individuos que viven en este país.
Promover la libertad, combatiendo el autoritarismo y las formas de la violencia social contra los más débiles.
La educación es clave aquí, ya que debemos formar a los jóvenes en un espacio de libertad y análisis racional de sus decisiones. Que los próximos adultos sean mejores que nosotros y vivan libres de miedos y mitos.
Tenemos una rica herencia de pensamiento y ansias de muchos por tener una sociedad donde la razón, el derecho y la libertad prevalezcan.
Poseemos una tierra fértil, gente inteligente y motivación de los jóvenes por estudiar. Es cuestión de encauzar una revolución social pacífica que margine a los corruptos y autoritarios, y privilegie a los que construyen la democracia, el progreso y la equidad.