Las mujeres representan una parte importante del electorado dominicano y también han ganado espacio dentro de las estructuras partidarias, el Congreso, los gobiernos municipales y la administración pública. Algunas pertenecen a familias de larga tradición política, mientras otras han construido sus carreras desde el ejercicio profesional, el trabajo comunitario y la militancia partidaria.
Para las elecciones presidenciales y congresuales de mayo de 2024, la Junta Central Electoral (JCE) registró 4,176,365 mujeres habilitadas para votar, equivalentes al 51 % del padrón general. De ellas, 3,713,461 estaban inscritas en territorio dominicano y 462,904 en el exterior.
Ese peso electoral convive con una realidad en la que las posiciones de mayor jerarquía política continúan siendo ocupadas mayoritariamente por hombres. No obstante, al revisar las principales organizaciones del país es posible identificar más de 30 mujeres con trayectoria, experiencia electoral, liderazgo partidario o presencia en la administración pública.
En el Partido Revolucionario Moderno (PRM) figuran Carolina Mejía, Raquel Peña, Faride Raful, Gloria Reyes, Milagros Ortiz Bosch, Betty Gerónimo, Ginette Bournigal, Geanilda Vásquez, Josefa Castillo y Leyvi Bautista.
En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) aparecen Margarita Cedeño, Cristina Lizardo, Zoraima Cuello, Karen Ricardo, Lethy Vásquez, Alejandrina Germán y Sonia Mateo, entre otras dirigentes.
Fuerza del Pueblo cuenta con figuras como Ingrid Mendoza, Selinée Méndez y Juliana O’Neal, esta última con presencia tanto en el escenario legislativo como en el ámbito público.
También se encuentran Peggy Cabral y Janet Camilo, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD); Sergia Elena Mejía de Séliman, Inés Bryan y Mirelys Uceta, del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC); Virginia Antares Rodríguez y Minou Tavárez Mirabal, de Opción Democrática; María Teresa Cabrera, del Frente Amplio, y Soraya Aquino, del Partido Solidario Cristiano.
Entre apellidos políticos y trayectorias propias
Dentro de este grupo hay mujeres vinculadas a familias con una presencia histórica en la política dominicana, aunque su recorrido posterior les ha permitido desarrollar perfiles propios.
Uno de los casos más conocidos es Carolina Mejía, hija del expresidente Hipólito Mejía. Su carrera la ha llevado a ocupar la Alcaldía del Distrito Nacional y posiciones de dirección dentro del PRM, convirtiéndose en una de las figuras de mayor proyección de esa organización.
También está Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva Mirabal y Manuel Aurelio Tavárez Justo, cuya trayectoria incluye experiencia legislativa y participación en distintos proyectos políticos.
Peggy Cabral, viuda del histórico dirigente José Francisco Peña Gómez, ha mantenido durante décadas una presencia activa dentro del PRD y ha ocupado funciones diplomáticas y partidarias.
Otro caso es Margarita Cedeño, quien alcanzó proyección nacional como primera dama y posteriormente construyó una carrera electoral propia al ocupar durante ocho años la Vicepresidencia de la República y competir internamente por la candidatura presidencial del PLD.
Pero buena parte del liderazgo femenino actual no proviene de familias políticas tradicionales. Raquel Peña, Faride Raful, Gloria Reyes, Betty Gerónimo, Geanilda Vásquez, Josefa Castillo, Leyvi Bautista, Juliana O’Neal y Virginia Antares Rodríguez, entre otras, han desarrollado sus trayectorias desde distintos espacios profesionales, comunitarios, electorales y partidarios.
Presencia en las estructuras partidarias
El liderazgo de estas mujeres no se limita a aparecer en una boleta electoral. Varias ocupan o han ocupado posiciones importantes dentro de sus partidos, además de funciones en el Gobierno, el Congreso y los ayuntamientos.
En el PRM, por ejemplo, Carolina Mejía, Milagros Ortiz Bosch, Gloria Reyes y Geanilda Vásquez han tenido responsabilidades dentro de la estructura política. Otras dirigentes de esa organización, como Josefa Castillo y Leyvi Bautista, han combinado la actividad partidaria con posiciones legislativas o en la administración pública.
En los demás partidos también se observa una presencia femenina sostenida. Algunas han ocupado vicepresidencias de la República, ministerios, alcaldías, curules legislativas o cargos de dirección partidaria, mientras otras han construido estructuras territoriales y mantienen una participación activa en sus organizaciones.
Su peso político tampoco se mide únicamente por los cargos. Varias cuentan con reconocimiento público, capacidad de movilización y comunidades significativas en redes sociales, factores que han adquirido mayor importancia dentro de las estrategias electorales.
De cara a los próximos procesos, el interés estará en observar cuáles de estas dirigentes logran fortalecer su posición interna y proyectarse hacia candidaturas de mayor alcance.
La política dominicana cuenta hoy con numerosas mujeres con trayectoria y reconocimiento. La pregunta es cuáles podrán convertir ese liderazgo partidario, territorial y público en una posición de mayor peso dentro de las futuras boletas electorales.