El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo habría ordenado a funcionarios públicos expresar de manera obligatoria su apoyo al depuesto exmandatario venezolano Nicolás Maduro a través de redes sociales, bajo la advertencia de que “el silencio es traición”. La medida se da en medio de una nueva escalada represiva en Nicaragua, marcada por detenciones, vigilancia intensificada y control político del discurso público.
El periodista nicaragüense Miguel Mendoza denunció que ha recibido información sobre al menos 15 personas arrestadas en el departamento de Chontales, su provincia de origen, acusadas de celebrar la captura de Maduro. Además, informó a través de la red social X que la Policía sandinista detuvo al periodista Oswaldo Rocha, presuntamente por comentar sobre la caída del exmandatario venezolano.
La plataforma independiente 100% Noticias también reportó que, en los días posteriores a estos acontecimientos, se produjeron secuestros de varias personas que realizaron publicaciones en redes sociales relacionadas con la captura de Maduro. Según el medio, se trata de una nueva ofensiva destinada a silenciar cualquier manifestación de opinión o respaldo simbólico a lo ocurrido en Venezuela.
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La detención de Nicolás Maduro tuvo lugar el 3 de enero en Caracas, durante una operación militar ejecutada por Estados Unidos. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a territorio estadounidense para enfrentar cargos federales, entre ellos narcotráfico y conspiración, y comparecieron este lunes ante un tribunal en Manhattan.
La reacción oficial del régimen Ortega-Murillo fue tardía y inusualmente cautelosa. Casi 14 horas después de conocerse la noticia, el gobierno emitió un comunicado en el que evitó su retórica habitual contra Estados Unidos. “Acompañamos de corazón… y exigimos la liberación inmediata del Presidente, compañero Nicolás Maduro y de la compañera Cilia Flores”, señaló el pronunciamiento, sin anunciar medidas diplomáticas concretas.
Sin embargo, en el plano interno, la respuesta fue mucho más dura. El diario La Prensa informó que se impartieron órdenes a trabajadores estatales para que difundieran mensajes de apoyo a Maduro y al chavismo en sus redes sociales, bajo amenaza de ser señalados como traidores. “El silencio en redes sociales… es un síntoma del traidor”, rezan algunos de los mensajes que circulan entre empleados públicos.
Páginas y estructuras oficialistas reforzaron estas advertencias, afirmando que “dudar es traición”. La campaña incluye la difusión masiva de imágenes de Maduro y consignas de lealtad replicadas en estados de WhatsApp de docentes, empleados públicos y funcionarios municipales.
Una publicación firmada por la Juventud Sandinista y la Red de Comunicadores oficialistas arremetió contra quienes celebraron la captura de Maduro, señalando que muchos de ellos se benefician de programas estatales. El texto, con tono panfletario, acusa a los críticos de “renegar de la vaca, pero tomarse la leche”.
Tras los hechos en Venezuela, el régimen nicaragüense reforzó el control territorial y la vigilancia. 100% Noticias informó que desde la noche del 4 de enero se activaron patrullajes conjuntos de Policía y Ejército en barrios e instituciones estatales, así como el refuerzo de la presencia naval en las costas del Caribe y del Pacífico y el despliegue de unidades de radar por parte de la Fuerza Aérea.
La presencia militar también se ha intensificado en zonas urbanas de Managua y otras ciudades, con efectivos uniformados y de civil, además de operativos conjuntos con la Policía Nacional. A ello se suma el despliegue de oficiales de inteligencia y contrainteligencia y el movimiento constante de estructuras del partido gobernante en barrios y sedes municipales.
Según reportes locales citados por medios nicaragüenses que operan desde el exilio, el régimen mantiene activa su red de espionaje político en comunidades, instituciones públicas y dentro de la propia militancia sandinista, con instrucciones de vigilar comentarios, movimientos y conductas de ciudadanos críticos.
Estas acciones se producen a pocos días de que el régimen Ortega-Murillo cumpla 19 años consecutivos en el poder, el próximo 10 de enero. Rosario Murillo, copresidenta, ya anunció una jornada de marchas para conmemorar la fecha, en un clima marcado por la represión, el control y la creciente tensión política.