Qué viva la obsolescencia

Hugo Lopez Morrobel
Hugo Lopez Morrobel

Desde hace años el Estado dominicano viene gastando sumas multimillonarias en la reparación de obras de diversa naturaleza, que ya han sobrepasado por mucho su vida útil.

Ello conlleva a que tras una remodelación el presupuesto, en la mayoría de los casos, sobrepasa por mucho el costo original de la obra.

Muchos “románticos” siempre se oponen en que se derrumben esas construcciones antiguas, totalmente obsoletas, para dar paso a otras que llenen los requisitos actuales.

Los mejores ejemplos de obras que ya llenaron su cometido lo tenemos en los estadios donde se juega béisbol profesional y el Palacio de los Deportes de Santo Domingo.

A pesar de que se invierten millones, al poco tiempo surgen problemas que requieren más gastos en reparación.
El Quisqueya, por ejemplo, no ha podido ni podrá ponerse apto para celebrar juegos de Grandes Ligas ni de un campeonato mundial.

Durante el segundo mandato de Leonel Fernández se tomó un préstamo con un banco portugués para construir la “Ciudad Beisbolandia”, donde está enclavado el Quisqueya, pero el proyecto quedó en el limbo.

Hay que olvidar el romanticismo que esgrimen algunos, que defienden que esa vieja y vetusta edificación siga en pie.

La ciudad de Santo Domingo y el país, necesitan estadios más modernos que llenen los requisitos de los nuevos tiempos. Eso es algo que no tiene dilación.

Sobre el autor

Hugo López Morrobel

Hugo López Morrobel es un destacado periodista deportivo dominicano que, aunque inició su formación en Ingeniería Electromecánica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, encontró su verdadera vocación en el periodismo. Su carrera come...