El Premio Nacional de Periodismo es la máxima distinción que el Estado dominicano confiere a quienes han dedicado su vida a informar con rigor, interpretar la realidad con responsabilidad y defender la democracia desde la palabra; sin embargo, desde el año 2023 este galardón parece haber quedado atrapado en un inexplicable vacío institucional.
Tres profesionales de peso, Manuel Quiroz, Quiterio Cedeño y Aníbal de Castro, han sido proclamados como ganadores en años sucesivos hasta este 2026, pero ninguno ha recibido el pergamino oficial ni el millón de pesos que corresponde a quien resulta seleccionado por un jurado especial.
El premio es un reconocimiento hacia quienes han ejercido el oficio con valentía y compromiso y no honrarlo con la entrega correspondiente resulta, a todas luces, un agravio, no sólo a los galardonados, sino a la comunidad periodística en sentido general y, por extensión, a la sociedad misma.
El más reciente de los seleccionados que no ha recibido el premio es el presidente y director del Grupo Diario Libre, el exembajador Aníbal de Castro (2026). Le anteceden en igual condición: Manuel Quiterio Cedeño, archiconocido por sus aportes a la academia y al periodismo de turismo en el país (2025), y el veterano Manuel Quiroz (2024).
El periodismo dominicano ha sido, históricamente, un contrapeso fundamental para la salud democrática de la nación y el Estado dominicano lo reconoce al instituir y otorgar el Premio Nacional de Periodismo como su máxima distinción a la trayectoria, ética y apego a la verdad.
En esta etapa de libertades plenas y respeto institucional, llama mucho la atención que lo que debió consolidarse como una celebración anual, una fiesta de la libertad de prensa, haya caído en un preocupante olvido.
Este galardón experimenta hoy una profunda paradoja, en la que, por un lado, se anuncian los ganadores con júbilo, y por el otro, se obvian los actos de consagración formal, sin que nadie brinde una explicación de lo que estaría ocurriendo.
Y las preguntas obligadas son: ¿qué está pasando con el Premio Nacional de Periodismo? ¿Por qué se han acumulado tres ediciones sin que se haya ejecutado el protocolo de entrega establecido?
La ausencia de información oficial ha dado paso a especulaciones. ¿Se trata de un retraso administrativo? ¿Un descuido presupuestario? ¿O un síntoma de desinterés hacia el cuarto poder? Ninguna autoridad ha respondido.
Este incumplimiento no parece ser un simple retraso de agenda. Más bien, luce como un síntoma de inmerecido descuido institucional hacia el cuarto poder y una debilidad ejecutiva de quienes tienen la responsabilidad de llevar a cabo la entrega, cuyo acto deberá encabezar el presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader Corona.
Cumplir con la entrega formal del Premio Nacional de Periodismo, 2024, 2025 y 2026, a Manuel Quiroz, Quiterio Cedeño y Aníbal de Castro es una deuda urgente para saldar un gran descuido con la prensa dominicana.
El Colegio Dominicano de Periodistas, junto con las autoridades estatales responsables, han optado por el silencio. Ninguna explicación, ningún cronograma, ninguna señal de voluntad.
El Estado, a través de sus ministerios de Educación (Minerd) y de Cultura (Minc), así como el CDP tienen una deuda pendiente con el periodismo nacional, porque no se trata sólo de entregar un cheque y un pergamino a quien haya sido escogido; sino, también, de restituir la confianza en que los reconocimientos oficiales no son simples formalidades ni retóricas bulteras, sino compromisos reales que se cumplen.
El Premio Nacional de Periodismo no es un favor. Es un acto de justicia y la justicia, cuando se posterga, se convierte en injusticia, porque, como es bien sabido, “justicia retrasada es justicia denegada”.