Que nadie se sorprenda
Desde que Floyd Mayweather anunció su retiro definitivo de los cuadriláteros, siempre he sostenido que esto formaba parte de una estrategia con el objetivo de crear grandes expectativas sobre su regreso.
Hay que recordar que cuando informó su decisión en ese sentido, ya su estrella, aunque se mantenía invicta, estaba descendiendo en el favor de los aficionados, que entendían que sus combates no eran llamativos.
Esto no le resta calidad, pero sus estrategas saben que era mejor tomar un receso que seguir peleando con contrincantes de poca monta, dado que ya había dispuesto de todos con mucha claridad, aunque no eran del gusto de los fanáticos, en especial aquellos que observan y pagan mediante el sistema PPV.
Dado que el pleito ante Manny Pacquiao fue el más vendido en toda la historia, dejó un amargo sabor, por el alegato de que estaba “lesionado”, lo que mantiene en muchos la esperanza de que en caso de haber estado en óptimas condiciones físicas, lo hubiese derrotado.
Como Pacquiao está de regreso ante Timothy Bradley, al cual debe vencer por cualquier vía, la revancha ante Mayweather cae como anillo al dedo en lo económico, porque revivirá las polémicas sobre la capacidad de Manny, quien también anoche anunció que su retiro está en “veremos”.
Es más, sostengo que en una revancha Manny lo vencerá, lo que generará otra pelea mandatoria, tras la cual sí se producirá el retiro de ambos, dado que un cuarto combate “aburriría”.
Por ello, Floyd también comenzó ya a hablar sobre su regreso, y lo ha hecho en varios escenarios. ¿Les sorprende esto?
El tiempo será el mejor testigo, porque los promotores no dejan escapar la más mínima posibilidad de generar dinero, y Manny y Floyd son verdaderas maquinarias de producir millones.
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