Qué impide esa unidad

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

El mayor desafío que tiene la oposición por delante es dejar atrás la dispersión y unirse.

Divide y vencerás, dijo Maquiavelo. Todo reino dividido perecerá, dice la Bíblia, y ocurre que estamos en presencia de una oposición hondamente dividida y en esas condiciones no tiene otra posibilidad que ser vencida en las elecciones del año que viene.

Se da por descontado que el adversario es el partido en el poder, que ya por el hecho de ser poder les lleva una ventaja grande a sus contrarios.

Solo puede lucharse con perspectivas de triunfo frente a él, si las fuerzas políticas opositoras se agrupan y actúan de mancomún.

Qué lo impide, si sus integrantes dicen tener el mismo objetivo, apuntar al mismo blanco y buscar, en fin de cuentas los mismos propósitos inmediatos.

La dispersión no obedece a cuestiones doctrinarias ni programáticas, porque en el país hace tiempo que no se debaten doctrinas ni problemas teóricos e ideológicos.

Hablo desde dentro y sé que no costaría mayor esfuerzo encontrar los puntos básicos de un programa común, ni los códigos de conducta que gobiernen las relaciones entre los eventuales miembros de una coalición opositora.

Los obstáculos son otros. La crecida cantidad de grupos cada cuál con su jefe, que se considera ya presidente y por tanto su candidatura es innegociable.

Así predomina el interés de grupo por encima del interés nacional. Hay que ser justo y aclarar que hay excepciones y que Eduardo Estrella y Fidel Santana son dos de ellas.

Pero son apenas las excepciones que justifican la regla; y esa regla es la falta de desprendimiento, de espíritu de renunciación. Mientras sobra un apego casi patológico al mando así sea de un reducido grupo que por sí solo no tiene posibilidad alguna de una participación electoral decente.

Pero es bueno mandar aunque sea a un hato de ganado, dijo Sancho Panza, y ese afán se interpone en el avance hacia una coalición opositora que enfrente la amenaza continuista del partido en el poder.

De todos modos, hay que seguir clamando, con el deseo de que el sentido de la responsabilidad de algunos hombres públicos prevalezca, supere los obstáculos actuales y con la construcción de una amplia alianza, haga surgir en el horizonte una luz de esperanza de cambio progresista, en todos los ámbitos, principalmente en el ámbito moral.